Cannabis Medicinal: Riesgos del consumo en el embarazo

Durante el embarazo, la mujer sufre unos significativos cambios fisiológicos, metabólicos e incluso morfológicos con el fin de proteger, nutrir y permitir el desarrollo del feto. Estos cambios implican una serie de molestias muy comunes en las embarazadas, y debido a la presencia de una nueva vida en su interior, no es recomendable el uso de fármacos para tratarlas.

Uno de los síntomas más comunes que aparece desde los primeros meses de gestación –  y que no se sabe con exactitud a qué se debe – son las náuseas. Lo normal es paliarlas con remedios caseros, pero en muchos casos son tan graves que el médico decide recetar algún medicamento. En España el más recetado es el Cariban, una asociación del antihistamínico doxilamina con piridoxina. Es el único medicamento que no ha producido incrementos en el riesgo de malformaciones del feto, aunque tiene bastantes posibles efectos adversos; los mas frecuentes son la sequedad de boca, estreñimiento, somnolencia, retención urinaria, hipersecreción bronquial y visión borrosa, aunque menos frecuentemente también puede provocar astenia – falta de vitalidad -, reducción de la presión arterial, náuseas, vómitos, diarrea, confusión, visión doble, glaucoma, erupciones exantemáticas y reacciones fotosensibles. Además las mujeres que padecen de asma, epilepsia, glaucoma o enfermedades del hígado o los riñones no pueden utilizarlo.

Con esta larga lista de posibles efectos secundarios de un medicamento que te han recetado para un problema muy incómodo, pero no demasiado grave, no es de extrañar que cada vez más mujeres – sobretodo en países en los que la marihuana terapéutica esta regulada y aceptada socialmente – escojan el cannabis medicinal, ya que no solo es un remedio eficaz contra las náuseas, sino también contra muchos de los efectos secundarios que pueden aparecer con el uso de ciertos medicamentos.

Según el departamento de salud pública y medio ambiente de Colorado, el THC se transmite al feto a través de la placenta, y al bebé recién nacido, a través de la leche materna. Unos investigadores de la Escuela Universitaria de Medicina de Washington en St. Louis realizaron un estudio analizando los resultados de 31 estudios anteriores, y descubrieron que las mujeres que fumaron marihuana durante el embarazo tenían un 43% más de posibilidades de tener un bebé con bajo peso y un 32% de tener un parto prematuro, que las mujeres que no fumaron. Pero se dieron cuenta de la poca fiabilidad del estudio al no aislar el uso del cannabis del consumo de otros agentes nocivos como el tabaco, por lo que separaron a las mujeres que sólo consumieron cannabis, y descubrieron que estas no estaban en mayor riesgo de parto prematuro ni de bajo peso en los neonatos, y que por el contrario, las que fumaron marihuana y tabaco, tenían un 85% más de posibilidades.

Otro estudio, pero en ratones gestantes, concluyó que el THC y la anandamida alteran la velocidad de formación de trofoblastos – células que se forman y migran hacia la pared del útero –. Nuestro sistema endocannabinoide es similar al de esta especie y aunque es necesario seguir investigando antes de sacar conclusiones firmes sobre la relación entre los niveles de endocannabinoides y la disfunción de estas células, este estudio determina que el desarrollo del feto podría verse afectado por el consumo de cannabis.

Además, el sistema endocannabinoide está vinculado con la actividad neuronal y el sistema nervioso central por lo que podría establecerse una relación entre el consumo de cannabis durante la gestación y la probabilidad de brotes psicóticos en la adolescencia.

No existen prácticamente estudios sobre cómo afecta el consumo de cannabis durante el embarazo al feto, probablemente por culpa de la prohibición, y además estos estudios no son fiables completamente, ya que aunque se les estuviese administrando cannabis, las mujeres no dejaron de tomar otras sustancias como medicamentos, alcohol o tabaco.

El único estudio que sí ha aislado el consumo de cannabis, y que además ha llevado a cabo un seguimiento de los niños durante su infancia, es el desarrollado por la doctora Dreher con mujeres jamaicanas desde 1978. La doctora no sólo estudió los embarazos de mujeres que consumían, si no también de mujeres no consumidoras, con el fin de contrastar la información. Las pruebas realizadas a los niños durante su infancia despejan todas las dudas. No hay diferencia en las pruebas de inteligencia en el grupo de cuyas madres fueron expuestas a la marihuana, ni en el desarrollo del lenguaje, el aprendizaje de la aritmética o en los resultados de las pruebas visuales o perceptivas. Es cierto que se detectó un moderado déficit cognitivo entre estos niños a los cuatro años de edad, pero no se mantuvo mas allá de los cinco. No se detectó ningún efecto secundario de la exposición prenatal a la marihuana más a largo plazo. Sin embargo, los niños del mismo estudio que fueron expuestos al humo del tabaco durante el embarazo, presentaron puntuaciones más bajas en pruebas de habilidades del lenguaje y funcionamiento cognitivo, incluso en edades superiores.

Otro factor a tener en cuenta – y quizás el más importante – es el marco socio-cultural de la embarazada; en un país en el que el consumo de marihuana terapéutica está normalizado, una madre no sufriría el estrés y la estigmatización que si esto sucediera en un país más restrictivo e intolerante, donde incluso podría tener problemas con las autoridades. El Doctor Weirtz de Colorado asegura haber notado un incremento de mujeres que admiten el uso de cannabis en su consulta, pero duda sobre si esto se debe a la reciente facilidad a la hora de adquirirlo o a que ya no tienen miedo de hablar sobre ello.

Obviamente no es recomendable consumir cannabis mediante combustión, de decidir utilizar cannabinoides para controlar las naúseas durante el embarazo – o frente a cualquier patología – debe ser bajo el asesoramiento y seguimiento de un médico especializado, y recurriendo a otras opciones como la ingesta de aceite de cannabis, tés, o incluso vaporizar, pero sin duda el porro queda descartado, no hay que olvidar que dentro de el cuerpo de la mujer se está formando otra persona a la que el daño pulmonar que pueda provocar la combustión en la madre podría provocarle efectos negativos en su desarrollo.

Históricamente el cannabis ha sido utilizado por mujeres embarazadas principalmente a la hora del parto ya que es un gran aliado con el dolor, las contracciones y el estado de ánimo. La prohibición ha cubierto con un velo todas las propiedades de esta planta, pero cada vez son más los estudios que confirman que sus propiedades no sólo ayudan a las mujeres embarazadas, si no que tampoco afectan al desarrollo de las nuevas vidas.

 

Publicado por @desayunoconweed