La importancia de una buena genética

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Big_Foot Muchos cultivadores creen que conseguir una buena marihuana es cuestión de plantar una semilla, regar y poco más. Este error tan extendido suele dar los resultados más nefastos. Sin embargo, en algunas ocasiones te encuentras con cultivos desastrosos que han producido una hierba que no está nada mal. En estos casos todo el mérito está en unos señores que se han dedicado a sacar genéticas extraordinarias a prueba de torpes. Este es el caso que nos ocupa. Una Big Foot que fue maltratada gasta lo indecible.

Big_FootCuando vi lo que estaba haciendo el cultivador propietario de la planta que os mostramos me dio la risa. ¡Qué desastre! Era como si hubiera leído un manual que debería llamarse algo así como “todo lo que no debe hacerse”. De verdad que cuando me pidió consejo pensé que me estaba tomando el pelo. Al principio me dio la risa, después me enfadé y finalmente me quedé perplejo. ¿Cómo era posible que de semejante desastre hubiera salido una marihuana tan decente? Los chicos de que habían sacado una variedad llamada Big Foot eran los culpables porque, sin ellos, este torpe hubiera cosechado lo que se merecía: una porquería.

Todo se hizo de le peor manera posible desde el minuto uno. Cogió una semilla de esta variedad tan exquisita y, sin hacer nada, la metió directamente en una maceta grande de color negra que había rellenado con tierra de su terreno. Pero no hablo de tierra de huerta, no, sino tierra totalmente arcillosa y compacta de un rincón de su terreno. Hablamos de tierra cuya dureza al secarse es tal que resulta imposible de penetrar por las finas raíces del cannabis. Porque, en efecto, la arcilla, una vez se ha secado, se comprime tanto que se convierte en una especie de coraza. Pensad en cualquier utensilio hecho con arcilla y os haréis una idea. Cierto es que los alfareros meten sus artículos en un horno para endurecer todavía más la arcilla. Pero mirad que he escrito “endurecer todavía más”. Es decir, que incluso sin el horno el producto tiene una consistencia enorme. Ahora pensad en las raicillas del cannabis y tratad de imaginar cómo narices podrían atravesar semejante coraza. Porque, mientras está húmeda, la arcilla es relativamente blanda. Pero como se te deshidrate completamente, lo cual sucede fácilmente en pleno verano, no hay manera de volverla a reblandecer. Para que esto no suceda deberías tener permanentemente la tierra húmeda lo cual es pésimo para las raíces ya que es fácil desarrollar hongos. Pues este bestia hacía eso: siempre empapada. O lo contrario, si se le olvidaba y secaba, como no podía hidratarla de nuevo con un riego normal, mirad lo que hacía.

Big_FootCuando la arcilla se seca, aunque riegues el agua busca salidas porque no puede penetrar esa coraza. Busca grietas y por ellas se va. Lo que hacía este cultivador era sumergir la maceta en un balde de agua para que poco a poco la tierra se fuera humedeciendo. Es decir, que regaba por inmersión. Esto es un disparate. Y lo es porque haciendo esto conseguimos que el oxígeno, esencial para las raíces, salga a la superficie y escape del sustrato. ¡Lo que le faltaba a la pobre planta! Cuando riegas normalmente, el agua gira alrededor de la maceta creando en el centro de la misma un vórtice que atrae al oxígeno hacia adentro del sustrato. Si la sumerges en agua sucede justamente lo contrario. Permitidme contaros una pequeña anécdota para ilustrar la importancia de un buen riego.

En las escuelas de bonsái de Japón, a los estudiantes, al poco de llegar, ya les permiten podar los bonsáis. Si pensáis que la forma de un bonsái es indispensable para que éste sea de calidad, la idea de dar unas tijeras a un novato parece una locura. Pues bien, los japoneses, que saben de cultivo más que nadie, lo hacen. Y, sin embargo, hasta que no lleve mucho tiempo en la escuela no se les permite regar. ¿Qué os parece? El buen riego es tan importante que se podría hacer un artículo dedicado a este asunto. Precisamente por el motivo que os acabo de contar en relación al vórtice que se forma cuando se riega con una regadera, es malo regar por goteo. No es que sea malo, sino que es mejor hacerlo con una regadera con muchos pequeños agujeros.

Seguimos con la lista de disparates. ¿Abonado? “¿Para qué?” – me pregunta. “Nada…a lo natural” – añade al ver mi cara de estupefacción. Como no hay nada más osado que la ignorancia preferí no insistir en el tema pero al menos le dije que un poco de un buen abono natural le iría bien. ¡En qué momento se lo dije! Hay personas que no tienen término medio y esta es una de ellas. Cogió u saco de abono hecho a base de orina (urea) que los labradores utilizan bastante par añadir algo de nitrógeno (N) y le puso por encima del sustrato unos 10 centímetros de urea. Su composición es N- 60, P–0 y K- 0. ¡Con dos cojones! Tengo que reconocer que en esos momentos salió lo peor de mí. En vez de cogerle por la pechera y decirle lo necio que era, me callé pensando en que iba a ser un buen experimento para mí y mis lectores.

Y nada más. Esto fue el cultivo que hizo el buen hombre de una de las genéticas mejores del mercado. La pena es que fue precisamente esto, que la Big Foot es una planta a prueba de torpes. Pido a los señores genetistas de Sweet Seeds que no se lo pongan tan fácil a estos terroristas del buen cultivo, a estos talibanes del cannabis. Si te incautan una plantación abonada así y le hacen una analítica vas a la cárcel por delito contumaz contra la salud pública. Pero no por cultivo de marihuana sino por cultivo de nitrógeno en forma de planta.

Big_Foot“He escuchado que es muy bueno hacer sufrir a las plantas antes de la cosecha…” . me dijo unos días antes del cosechado. Una vez más me callé y no le dije nada. Ni corto ni perezoso cogió un cuter y se puso a hacerle heridas al tronco y ramas como si no hubiera un mañana. Corte aquí y corte allá, sin límites…¡Dios, qué carnicería! Pues la Big Foot se mantuvo como si nada. Es cierto que se puso algo mustia un par de días pero después se recuperó y el día que hice estas fotografías estaba espléndida. No me lo podía creer. Que un tonto así pudiera sacar una buena marihuana me sacaba de mis casillas. Pero lo dicho, esto no es lo normal y aquella bestia de la genética era un caso aparte. Jamás se debe cultivar de esta manera.

Tan pronto cosechó se puso a secar la planta al sol. Pero no contento con eso cogió unos cogollos y los metió en el microondas para acelerar el secado. Por supuesto no le di ni una calada al porro que me ofreció. Pero el olor a nitrógeno en plena combustión hablaba por si solo. Y, sin embargo, la planta no estaba mal. ¿Cuál es la moraleja que yo saco de este cultivo para torpes? La importancia de una buena genética. ¿Os imagináis la marihuana que hubiera salido de esa Big Foot si se hubieran hecho las cosas como es debido? Yo sí lo sé porque he tenido la suerte de presenciar esta planta cultivada de forma correcta tanto en interior como en exterior. Es fantástica y muy fácil de cultivar además de potente, de colocón contundente y duradero. También es cierto que es de esas plantas que te despiertan mucha hambre. Si estás a dieta procura tener tu nevera bien provista de productos desnatados y bajos en calorías.

Y nada más, salvo una vez más felicitar a esos señores genetistas que están poniendo a España entre uno de los países con más nivel del universo cannábico internacional.

Hasta siempre.

Marqués de Esquilache texto y fotos
Artículo publicado en la Red Yerba
https://www.redyerba.com/mensaje/5664aa52baef5/