Ice Cool® lucha contra la sequía

Ice Cool®

Fue la peor temporada desde hacía michos años para cualquier agricultor y. por ende, para todo cannabicultor de exterior. Durante todo el invierno no cayó una sola gota de lluvia y, tanto los campos como los pantanos que abastecen los regadíos se iban resquebrajando, muriendo de la sed insoportable.

La primavera fue incluso peor y cuando llegó la época de los cultivos de cannabis, el agua era demasiado escasa y de pésima calidad. Por lo tanto, ese año era vital elegir las variedades más resistentes y rústicas. Así lo solventó el cannabicultor que os presentamos en este reportaje.

Genéticas rústicas

Esta es la historia de una Ice Cool® del banco español Sweet Seeds®, cuyas condicientes de vida fueron bastante malas debido a la sequía que asoló nuestro país aquella temporada. Su cultivador, un avezado y experto cannabicultor de exterior, hizo lo que pudo para mejorar las condiciones existentes pero la mala calidad del agua tuvo su impacto en la cosecha. Veamos por qué.

En buena parte de España, el agua de los cultivos de regadío proviene de embalses que desaguan en ríos que, a su vez, alimentan los sedientos campos en verano. Cuando la sequía es pertinaz, el agua comienza a enfangarse hasta el punto de que ya no se sabe si se riega con agua o con barro. Dicho de una forma mucho más técnica, le EC (conductividad eléctrica) sube hasta límites que hacen que las raíces de las plantas no solo no puedan absorber el agua, sino que incluso llegan a deshidratarse y morir.

En una situación normal, las raíces de cualquier planta contienen tantas sales metálicas que hacen un efecto imán sobre el agua del riego y, de esta manera, absorbe las sales metálicas del agua y se alimenta. Pero, si el agua contiene más sales metálicas disueltas que las propias raíces, sucede el efecto contrario. Es el agua la que imanta las sales metálicas de las raíces y las saca, deshidratando la planta hasta la muerte. Por este motivo, ante situaciones tan adversas y difíciles, lo esencial es optar por genéticas muy, pero que muy rústicas, que aguanten lo que les echen.

Nuestro jardinero alimenta sus cultivos con aguas del río X (no menciono su nombre por discreción) y ese año la sequía hizo que el río pareciera una ciénaga más que el hermoso río que normalmente es. Por lo tanto, la EC del agua se disparó hasta unos límites nunca antes vistos, llegando a cifras de hasta 1,8 milisiemens. Con esta EC es prácticamente imposible abonar puesto que, si lo hacemos, la EC se disparatará aún más y las plantas probablemente morirán.

“He aprendido la lección y, por ello, me he fabricado un filtro biológico casero para sacar el agua con una pureza extraordinaria…” – nos cuenta el propietario. “Pero en aquella ocasión no conté con ello y, sin embargo, a pesar de que muchas otras variedades sufrieron bastante, las Ice Cool® me dieron una marihuana cojonuda…” – termina diciendo con una gran sonrisa y petardo entre los labios.

Ice Cool®

Todo en contra

Todo fue una cadena de desgracias y problemas. Para empezar, el cannabicultor germinó muy tarde, en julio. Por experiencias pasada, con agua en abundancia y de calidad, sabía que aún germinado el primero de julio obtenía matas de hasta 2,5 metros sin problema alguno y, además, de calidad fuera de seria. No contaba con que la sequía de ese año iba a cambiarlo todo. “Las semillas morían a poco de germinar sin saber qué pasaba. Luego me di cuenta de que era culpa de la EC…” – recuerda abrumado, “Muy pocas sobrevivieron y entre ellas y entre ella las Ice Cool®…” – recuerda con tristeza, que su cultivo era para autoconsumo y esa temporada no fue suficiente.

Germinó las semillas como siempre lo hace: entre dos papeles húmedos. Una vez abiertas las semillas las pasó a arena de río mezclada con tierra madre de su huerta, las regó con agua del río y a esperar. Horrorizado veía cómo otras genéticas morían o ni siquiera llegabas a mostrar sus cotiledones mientras que las Ice Cool® salían adelante sin aparentes problemas. Tan pronto como pudo puso las plántulas en su lugar definitivo: la tierra madre de su huerto que no es una tierra cualquiera, sino una de la mejor calidad. ¿Por qué esta gran calidad? Sencillamente porque durante años la ha estafo enmendando con composta casero, con estiércol de gallinas, de caballos, con té de malas hierbas y, en general, todo aquello que convierte un suelo en el mejor sustrato para cualquier planta, sea de la especie que sea.

Siendo consciente del problema, decidió no abonar con abono líquido para no empeorar las cosas aún más. Por lo tanto, optó por abono en superficie y abono foliar con agua de calidad traída desde fuera. Con una simple garrafa de 35 litros de agua de calidad se pueden practicar muchos abonados foliares y pocos radiculares. Por lo tanto, utilizó este buen agua para las hojas y dejó la del río para el abonado radicular. No obstante, antes de nada optó por una buena inyección de ácidos húmicos para proporcionar a las plantas una energía extra que iban a necesitar sin duda alguna. Los ácidos húmicos son el mejor reconstituyente que hay en el mercado para cualquier tipo de plantas. Los resultados son inmediatos; vaya, que los notas en 24 horas. Trajo agua de mejor calidad de fuera y se preparó una gran garrafa de ácidos húmicos y fúlvicos con los que dio a las niñas un abonado a conciencia. ¡Fue milagroso!

La cosa va mejorando

Pero no contento con ello, decidió dar un fuerte empuje a las raíces a base de hormonas de crecimiento radicular. Cogió ramas de unos sauces llorones de su finca, las troceó, las machacó y las dejó reposado en agua durante tres días. Trascurrido este corto periodo regó en abundancia con el mejunje y las raíces, hasta el momento pequeñas y acobardadas, se recuperaron de inmediato. Gracias a las auxinas acumuladas en este producto proveniente de un simple sauce llorón (Salix babylonica), se recuperaron de manera asombrosa y todo comenzó a ir mucho mejor. Por fin veía cómo la cosecha se estaba recuperando.

El abonado foliar se hizo con té de compost. Un compost casero que realiza en su granja a base de hojas secas, estiércol de gallinas, de patos y malas hierbas. Por si fuera poco, utiliza un compost que lleva comportándose un año entero, con lo cual está repleto de nutrientes.

Es importante tener en cuenta dos cosas. Por una parte, el rociado foliar ha de hacerse al caer el sol ya que, de no hacerlo así, las gotas del té harán un efecto lupa y quemarán las hojas. Pero es que, además, al hacerlo por las noches, las plantas reciben un alivio tan enorme del abrasador sol de todo el día que te aplaudirán se es que pudieran hacer tal cosa. Esta ducha refrescante tiene un enorme efecto balsámico sobre las plantas y pues ver cómo se yerguen tras el baño.

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Abonado Foliar

Por otra parte, has de tener en cuenta que este tipo de abonado requiere una EC inferior a lo normal. Por lo tanto, diluye tu té a la mitad de lo habitual y después procede al abonado foliar. Así lo hizo nuestra protagonista y así es como debe hacerse. Resultados garantizados.

A pesar de que el abonado radicular fue de superficie con abonos orgánicos sólidos, tales como estiércol de diversos animales (gallinas, palomas, caballos y conejos), cuando hizo la tierra en la que las plantas vivirían definitivamente incorporó pequeñas cantidades de abono sólido (Biogold) de muy lenta liberación. De esta manera se aseguraba que el agua iría sacando las nutrientes de muy poco en poco y así la EC nunca se dispararía demasiado. Como las Ice Cool® son plantas que resisten niveles muy altos de sales metálicas, no dieron problemas y, de hecho, la cosecha fue de una marihuana excepcional.

“El único toque químico que me permití fue añadir a la mezcla unos pocos granitos de nitrofoska (bolitas azules con alto contenido de N P K). Muy pocas, pero como se van liberando de mi poco a poco me quedé tranquilo…” -nos dice el jardinero. Cuando le preguntamos qué entiende por “poquitas bolas azules” nos responde que cinco gramos, como un puñado pequeño, de estas bolitas por cada agujero de 50 litros de volumen practicado en tierra madre. No es mucho, pero si lo suficiente como para darle a las plantas un buen empuje de poco a poco. Ya sé que con esta práctica su cultivo no puede ser considerado orgánico al cien por cien. Pero he visto ya a muchos cannabicultores que realizan esta práctica y no es nuestra misión juzgar sus métodos de cultivo. Nosotros nos limitamos a contar a nuestros lectores los diferentes medios que cada uno emplea en sus cultivos y cómo lidian con las dificultades de su entorno.

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Lixiviados y abonos líquidos

En algunas ocasiones, se cogía la furgoneta y se iba hasta algún lugar donde recoger agua de calidad para poder hacer dos cosas: lixiviados y abonos líquidos. Los lixiviados los hacía mezclando el agua con una cuarta parte de la dosis recomendada por el fabricante de bonos en concreto, habiendo elegido Biobizz, mezclaba a dosis muy bajas el agua de calidad y después procedía a un riego a conciencia en el que utilizaba hasta 3 veces más del agua necesaria para un riego convencional. De esta manera se aseguraba que las raíces estuvieran en buena forma mientras las plantas eran aún jóvenes. Una vez legadas a su madurez total dejó de realizar esta práctica tan engorrosa ya que, como hemos dicho, las Ice Cool® resisten una EC bastante alta e incluso parecen disfrutar de ella.

Y en un par de ocasiones durante la fase de floración usó esta agua de calidad para abonar con Biobizz floración a una EC de 1,2 ms.

En realidad, a pesar de que el agua era de una EC muy alta, lo cierto es que esta anomalía era debida a su alto contenido en materia vegetal descompuesta. Por lo tanto, al igual que en las primeras fases de la vida de las plantas resultaba negativa una vez estuvieron ya grandes y fuertes, la misma materia vegetal descompuesta alimentaba sus raíces. Era como si se estuvieran alimentando continuamente a base de té orgánico de plantas. Y si a ello le unimos la base que ponía en el cepellón de ciertas sustancias también orgánicos repletas de fertilizantes… las plantas acabaron su vida de forma muy correcta y dando una muy considerable cantidad de buena marihuana.

No obstante, cuando faltaban tan solo dos semanas para la cosecha, la cual tuvo lugar un día 7 de octubre, el jardinero optó por la técnica de estresar hídricamente a la planta y después regar en abundancia. Con esto conseguía que la planta sudara resina, literalmente hablando. Pero cuando comenzaba a ponerse mustia por falta de agua la recompensaba con un riego generoso sin fertilizante alguno. Era asombroso ver cómo las plantas, después de haber sudado la gota gorda, se recomponían con fuerzas renovadas. Los cogollos se ponían especialmente duros por tanta acumulación de resina hasta el punto de que, una vez curados, la gente hacía referencia a la dureza de los cogollos con verdadero asombro. Personalmente pocas marihuanas he visto yo tan compactas. La verdad es que parecían auténticas piedras.

Ice Cool®

Tenemos la clave

En definitiva, la moraleja de este artículo es que incluso en las peores condiciones nos podemos buscar la manera de sacar un buen cultivo. No siempre disponemos de las condiciones óptimas y, sin embargo, podemos seguir obteniendo una gran marihuana. La clave, sin lugar a duda, reside en la elección de muy buenas variedades y en adaptarnos a las condiciones de cultivo como mejor podamos.

He mencionado que pocos cogollos he visto en toda mi vida tan duros como los producidos por esta Ice Cool®. Pero también hay que tener en cuenta que su propietario las sometió a un curado a conciencia. En primer lugar, no manicuro en absoluto las plantas a excepción de las hojas más grandes. De esta manera, colgadas boca abajo se aseguraba un secado algo más lento, pero más homogéneo. Tres semanas después de haber sido cosechadas y puestas a secar, las metió en cajas e madera, y sobre todo la de pino y la de cedro, marcan una gran diferencia a la hora de curar una planta. Y en estas cajas permanecieron durante tres largos meses.

El día que abrió las cajas el olor impregnó toda su casa, con ese aroma dulzón afrutado de buena María cuando todo se ha hecho bien y se ha elegido correctamente la genética. Ah… y os garantizo que ¡fumarla ha sido un enorme placer!

Sweet Seeds S.L no se hace responsable del mal uso de la información contenida en este artículo. El cultivo de Cannabis puede ser constitutivo de delito o de falta administrativa; consulte la legislación sobre Cannabis en su lugar de residencia. Sweet Seeds S.L. no pretende en ningún caso incitar a prácticas no legales.

 

Textos y foto: Marqués de Esquilache (2014)