La cosecha de marihuana

El momento de cosechar llega al final de la floración, cuando las plantas de marihuana ya no brotan nuevas flores y cesa la producción de resina. Los cogollos están más o menos formados desde varias semanas antes del momento óptimo de cosecha, pero la mayor producción de resina y cannabinoides no sucede hasta el último momento. Las dos o tres últimas semanas antes de cortar son las más importantes para que se alcance el máximo nivel de THC y la mayor producción. Si se cosechan antes de tiempo los cogollos son menos psicoactivos y aromáticos. Aunque la floración suele durar un mínimo de ocho semanas durante la mayor parte de ese periodo el cannabis fabrica muchas flores pero no tanta resina. Es durante las últimas semanas de la floración cuando los tricomas o glándulas de resina engordan a mayor velocidad.

Cogollo maduro, listo para ser cosechado
Cogollo maduro, listo para ser cosechado.

El momento óptimo de cosecha tiene una duración de unas dos semanas. Antes de este momento la planta de marihuana no habrá alcanzado su máxima potencia y después la potencia habrá empezado a reducirse. Pero no siempre la potencia es lo más importante. Hay distintas razones por las que puede ser mejor cosechar antes o después del momento óptimo. Por ejemplo, una índica demasiado narcótica puede ser mucho más alegre si se cosecha una o dos semanas antes o una sativa súper eléctrica no lo será tanto dos semanas después del momento supuestamente ideal para cosecharla. También se puede usar para potenciar las cualidades típicas de índicas y sativas. Indicas cogidas tarde para que sean aún más narcóticas o sativas cosechadas algo antes para potenciar sus cualidades estimulantes.

Según qué variedad cultivemos, el momento óptimo para cosechar acontecerá entre principios de septiembre (para algunas, las menos, índicas súper rápidas) y mediados de diciembre (para las sativas más puras). La mayoría de las variedades híbridas de los bancos de semillas se cosechan entre mediados de septiembre y finales de octubre. Las variedades índicas son más tempranas y suelen estar listas en septiembre o primeros de octubre. Realmente hay muy pocas que se cosechen antes del quince de septiembre, la mayoría se corta en la segunda quincena. Las sativas y los híbridos son más inesperados. Alguna variedad temprana puede estar madura en septiembre, pero la mayoría no acaba hasta el mes de octubre. Las sativas más puras de los bancos de semillas suelen acabar en noviembre o incluso diciembre. Las razas sativas puras traídas de países ecuatoriales y nunca cruzadas a veces no están listas hasta enero, si el frío no las mata antes.

Decidir el día de cosecha

Este indoor está listo para ser cosechado
Este indoor está listo para ser cosechado.

Existen dos métodos para decidir el momento de la cosecha. El método más fácil consiste en fijarse en los estigmas de las flores. Estos pelitos blancos o rosados cambian de color a marrón o naranja cuando se marchitan y la flor está madura. Normalmente, cuando más de la mitad de los estigmas están marrones la planta de marihuana está lista para ser cosechada. Según la variedad de marihuana plantada y los gustos del cultivador se puede cosechar cuando hay del 60 al 90 por ciento de estigmas marrones. No todas las variedades tienen el mismo patrón de floración. En algunas variedades índicas los estigmas maduran más o menos de golpe mientras que en algunas sativas la planta nunca deja de brotar nuevas flores mientras se van marchitando las más viejas, en estas variedades puede que nunca veamos una gran mayoría de flores marchitas.

Las glándulas de resina son perfectamente visibles en este cogollo al que aún le faltan un par de semanas
Las glándulas de resina son perfectamente visibles en este cogollo al que aún le faltan un par de semanas.

Otro método, más preciso pero más laborioso, trata de observar el color de las glándulas de resina de las flores. La resina, y por tanto el THC, está en las glándulas que recubren las flores. Estas glándulas son transparentes mientras están produciendo nueva resina y empiezan a cambiar de color cuando paran de hacerlo, entonces cada vez amarillean más hasta llegar al ámbar. Si se observan con un microscopio de campo o una lupa de relojero se puede ver este cambio de color. El punto óptimo de cosecha ocurre cuando una buena parte de las glándulas tienen color ámbar, pero todavía hay bastantes transparentes.

Influencia del momento de cosecha en la psicoactividad de las distintas variedades de cannabis fotodependientes

Variedades

Cosecha temprana

Cosecha normal

Cosecha tardía

Índicas

Relajantes pero no demasiado, permiten hacer cosas

Narcóticas y relajantes, a menudo demasiado como para estar activo

Muy narcóticas, para dormir o como medicina

Híbridos

Divertidas, sin aceleraciones bruscas

Buen equilibrio relajación/estímulo, son algo más activas si domina la genética sativa o relajantes si tienen más de índica.

Relajantes pero no dejan tan tirado como las índicas

Sátivas

Aceleradas, algunas casi anfetamínicas

Estimulantes / cerebrales / divertidas

Cerebrales pero algo más meditativas, a veces casi lisérgicas

Las descripciones de los efectos son orientativas; la psicoactividad de la marihuana es muy compleja, las genéticas muy variadas y cada persona es diferentes por lo que la gama de efectos puede variar mucho.

 

Tricomas, resina y maduración

Los enormes cálices de algunas variedades sativas tienen las mayores glándulas de resina del mundo cannábico
Los enormes cálices de algunas variedades sativas tienen las mayores glándulas de resina del mundo cannábico.

Los tricomas se asemejan a pelos y recubren la superficie de muchas plantas, entre ellas la marihuana. Algunos tipos de tricomas segregan sustancias (como resina) y se llaman tricomas glandulares o glándulas de resina frente a los tricomas no glandulares que no segregan nada.

Existen tres tipos de tricomas glandulares que producen resina: tricomas glandulares bulbosos, tricomas glandulares pedunculados con cabeza y tricomas glandulares sésiles (sin pedúnculo) con cabeza. Además, hay dos tipos de pelos o tricomas no glandulares que no contienen resina ni cannabinoides: pelos cistolíticos (quísticos) y pelos unicelulares

Las glándulas de resina de la marihuana son células especializadas que segregan una mezcla de resinas y aceites esenciales, fundamentalmente compuestos terpenoides. En estas glándulas también se sintetiza el THC, principal compuesto psicoactivo del cannabis, además de otros muchos cannabinoides (CBD, CBDA, CBN, etc.).

Los tipos de tricomas

Un cogollo de variedad sativa
Un cogollo de variedad sativa.
  • Tricomas glandulares bulbosos: Pequeños tricomas sin pedúnculo y con una pequeña cabeza de unas 20µ.
  • Tricomas glandulares pedunculados con cabeza: Son los principales responsables de la psicoactividad de la planta. Están coronados por una gran cabeza que nace sobre un pedúnculo (tienen la forma de un chupachups). La cabeza tiene un diámetro de hasta 100µ.
  • Tricomas glandulares sésiles con cabeza: No tienen pedúnculo pero sí una cabeza llena de resina y de tamaño medio (40-60 µ).
  • Pelos cistolíticos: pelos cortos, hinchados en la base y en punta. Contienen cristales de oxalato de calcio. Los encontramos en la superficie y en los extremos de hojas y brácteas.
  • Pelos unicelulares: largos, estrechos y en punta, no tienen cabeza y parecen auténticos pelos. Recubren toda la superficie de la planta.

Los tricomas son incoloros ya que carecen de cloroplastos (órganos donde se contiene la clorofila), pero cuando la planta de marihuana ha madurado y la resina tiende a oxidarse, adoptan un tono ambarino. Hay una capa cerosa que recubre la resina en los tricomas con cabeza y la protege del exterior.

Trucos y técnicas de cosecha

Magníficos cogollos de marihuana al final de la floración
Magníficos cogollos de marihuana al final de la floración.

Es muy importante dejar de abonar las plantas una o dos semanas antes de la fecha prevista de cosecha y, desde ese momento, regarlas sólo con agua. La idea es lavar los nutrientes del sustrato y forzar a la planta a consumir aquellos que tiene almacenados en sus tejidos para que el sabor final de los cogollos sea más suave. Eliminar el abono no quiere decir dejar de regar. Las plantas de marihuana requieren agua hasta el final, no es verdad que hacer que pasen sed vaya a aumentar la producción.

Si puedes evitarlo, nunca coseches las plantas mientras estén mojadas por la lluvia o el rocío. Espera a que el sol las seque primero para evitar meter más humedad de la necesaria en el secadero. En zonas muy lluviosas, si no hay más remedio, se cortan las plantas mojadas pero aumenta considerablemente el riesgo de que se reproduzcan los hongos en el secadero por lo que hay que aumentar la ventilación alrededor de las plantas de cannabis mientras se secan.

Si las plantas son pequeñas lo más fácil es cortarlas por la base del tallo central y cosecharlas enteras. En plantas grandes es mejor cortar rama por rama, e incluso trocear las ramas si son muy largas. Es mucho más difícil manicurar las plantas cuando las hojas se han marchitado por lo que es mejor ir cosechándolas poco a poco. De todos modos se puede retrasar el marchitamiento de las ramas cortadas guardándolas en la nevera hasta que llegue el momento de manicurarlas o poniéndolas en un cubo con algo de agua, como si fueran flores pero cuidando de no mojar los cogollos.

En plantas grandes o en plantaciones muy densas los cogollos superiores maduran antes que los que hay más abajo y puede ser una buena idea cosechar primero las ramas más altas y dejar la base de las plantas una o dos semanas más para que acaben de madurar.

La manicura

Un cogollo de marihuana manicurado y seco junto a otro fresco de la misma variedad
Un cogollo de marihuana manicurado y seco junto a otro fresco de la misma variedad.

La manicura de los cogollos de marihuana consiste en eliminar todas aquellas hojas de la planta que no tienen resina y recortar las puntas de las que asoman de los cogollos para que estos tengan mejor aspecto y sean más potentes. De todos los procesos que implica el cultivo de marihuana, la manicura es el más lento y laborioso, pero uno de los más importantes. Una buena manicura mejora el aspecto final de los cogollos. El cogollo mejor manicurado es el que menos hojas tiene y, por tanto, mayor proporción de flores. Las hojas con resina se eliminan al manicurar, pero no se tiran ni se desechan, son el material perfecto para elaborar hachís y otros concentrados.

Este cogollo de marihuana se puso a secar directamente y debe ser manicurado en seco
Este cogollo de marihuana se puso a secar directamente y debe ser manicurado en seco.

La manicura se puede hacer antes o después del secado. Lo más habitual es manicurar tras la cosecha y antes del secado pues resulta más fácil arrancar o cortar las hojas antes de que se sequen. El inconveniente es que hay que manicurar todas las plantas de marihuana en pocos días pues la cosecha no se puede retrasar.

Algunos cultivadores prefieren manicurar tras el secado. Cuando llega el momento de cosechar se limitan a cortar las plantas, tal vez quitan algunas de las hojas más grandes, y las cuelgan en el secadero directamente. Después, a lo largo de las semanas o meses siguientes van manicurando los cogollos. Este sistema tiene varias ventajas: se pueden cosechar todas las plantas de cannabis en muy poco tiempo, una sola persona puede manicurar una gran cosecha sin ayuda, las hojas secas envuelven los cogollos y protegen a las glándulas de resina de los golpes. La desventaja es que es más lento e incómodo manicurar las plantas cuando están secas, además ocupan mucho más en el secadero y tardan más en secarse.