Secado y curado de los cogollos de marihuana

El secado

Cogollos manicurados puestos a secar
Cogollos manicurados puestos a secar.

Los cannabionides presentes en la resina de los cogollos no se vuelven psicoactivos hasta que la hierba se seca. Los cannabinoides que hay en la planta fresca están en su forma ácida y para convertirse en cannabinoides psicoactivos deben sufrir una trasformación química llamada descarboxilación que se produce cuando las plantas pierden el agua que contienen. El proceso de secado suele tardar entre una y cuatro semanas durante las cuales la marihuana pierde alrededor del 75 por ciento de su peso.

El lugar ideal para secar el cannabis es un lugar seco y ventilado para que los cogollos se sequen, pero fresco y oscuro, ya que la luz y el calor dañan los cannabinoides. En realidad, cualquier espacio aireado donde no dé el sol sirve como secadero.

Se pueden tender cuerdas de pared a pared de las que colgar las ramas de marihuana o usar tendederos de ropa portátiles, que resultan muy cómodos y prácticos. Es mejor que las plantas colgadas no se toquen entre sí, de ese modo estarán más aireadas. Para favorecer un secado uniforme se debe poner un ventilador oscilante que mueva el aire en torno a las plantas.

Conviene dar la vuelta a los cogollos de marihuana a diario para que se sequen uniformemente
Conviene dar la vuelta a los cogollos de marihuana a diario para que se sequen uniformemente.

La técnica del secado de los cogollos no tiene ninguna complicación, solo hay que colgar las plantas boca abajo y esperar a que se sequen. En realidad, no es necesario colgarlas, el secado más rápido se consigue separando los cogollos de las ramas y extendiéndolos sobre bandejas de malla que se pueden apilar en varios niveles. Si hay poca humedad ambiental y abundante ventilación los cogollos tardan en secarse entre tres y cinco días. Un inconveniente de este sistema en que los cogollos se aplastan un poco y no quedan tan bonitos como cuando las plantas cuelgan. Una alternativa para evitar esto, sería utilizar secaderos colgables. Es recomendable dar la vuelta a los cogollos cada día para lograr un secado uniforme.

Práctico secadero colgable con estantes
Práctico secadero colgable con estantes.

Muchos cultivadores comerciales de marihuana optan por un secado rápido para empezar a vender los cogollos cuanto antes, pero la verdad es que la calidad final de los cogollos es mucho mejor cuando se someten a un secado más lento. Los cogollos se secan desde el exterior hacia el interior por lo que cuando parecen estar completamente secos por fuera, es probable que aún contengan humedad en su interior. Es muy importante no almacenar los cogollos de la marihuana hasta que se hayan secado completamente hasta el centro para evitar que se enmohezcan. Un buen truco para saber cuándo están suficientemente secas es intentar doblar un tallo. Las plantas han alcanzado su nivel óptimo de secado una vez que los tallos se rompen al forzarlos en vez de doblarse.

El curado

Unas simples etiquetas colgando de las cuerdas sirven para identificar cada planta y poder pesarla por separado
Unas simples etiquetas colgando de las cuerdas sirven para identificar cada planta y poder pesarla por separado.

Cuanto más lento se produce el secado mejor es el sabor del producto final. Mientras la marihuana conserva algo de humedad se van produciendo ciertas reacciones químicas en el interior de los tejidos que degradan la clorofila que es la principal responsable del humo irritante. Un secado lento permite la degradación de mayor cantidad de clorofila y, por tanto, un producto final de sabor más suave.

Una vez secas las plantas y troceados los cogollos de marihuana no los dejes al aire pues perderán potencia con rapidez
Una vez secas las plantas y troceados los cogollos de marihuana no los dejes al aire pues perderán potencia con rapidez.

El secado y el curado se deben entender como dos procesos que se solapan y ocurren de forma paralela. La descomposición de la clorofila empieza desde el momento en que se corta la planta y se prolonga hasta que se consume el cogollo. Por tanto el curado comienza a la vez que el secado y dura hasta el momento del consumo, aunque es cierto que se vuelve mucho más lento una vez se alcanza el punto de secado óptimo, sobre todo si los cogollos se conservan protegidos de la luz, el calor y el oxígeno.

Tras meses de trabajo, llega el ansiado momento de la cata
Tras meses de trabajo, llega el ansiado momento de la cata.

El cultivador debe mantener las plantas de marihuana colgadas en el secadero hasta que están bastante secas, pero descolgarlas mientras aún mantienen algo de humedad en el centro de los cogollos. Llegado a este punto se reduce al mínimo el ritmo de secado elevando la humedad del secadero o separando los cogollos de los tallos y guardándolos en un recipiente hermético que se deberá abrir cada día para dejar escapar un poco de la humedad restante. Un buen secado y curado lleva no menos de seis semanas y se puede alargar bastante si el cultivador busca obtener el mejor producto posible.

Tras un correcto secado los cogollos pueden conservarse en perfectas condiciones durante un año sin que pierdan apenas psicoactividad siempre que se guarden correctamente. En recipientes herméticos y en la nevera se mantiene la buena calidad incluso dos o tres años después, puede que pierdan un poco de potencia, pero mejoran mucho en sabor y aroma.