Semillas y variedades de marihuana

Gracias a los criadores de semillas de marihuana tenemos variedades tan potentes y productivas como esta

Gracias a los criadores de semillas de marihuana tenemos variedades tan potentes y productivas como esta.

La cantidad de variedades de cannabis y tipos de semillas a la venta es enorme.

Para que quede claro veamos qué características tiene cada una.

Variedades regulares

Estas son las semillas de toda la vida. Las que los hombres llevan cultivando casi desde que inventaron la agricultura y las mismas que produce el cannabis silvestre. El cannabis es una planta normalmente dioica, es decir que hay plantas con flores hembra y plantas con flores macho. Por tanto, unas semillas dan lugar a plantas macho y otras dan plantas hembra.

Nada supera a una buena variedad regular sembrada en el suelo
Nada supera a una buena variedad regular sembrada en el suelo.

Los cultivadores de cannabis psicoactivo sólo están interesados en las flores de las plantas de marihuana hembra y a ser posible sin que ninguna planta macho las polinice. Las semillas regulares tienen el inconveniente de que una parte de las plantas resultan ser machos y hay que eliminarlas. No sólo se desaprovecha parte del espacio cultivando plantas que se acabarán cortando, si no se detectan los machos a tiempo pueden polinizar a las hembras y llenar de semillas los cogollos. Algo que reduce la calidad del producto final.

La mejor característica de las semillas regulares es que permiten que el cultivador haga sus propias semillas con mucha facilidad. Basta cultivar una planta macho junto a una hembra para producir miles de semillas. Probablemente no obtendremos la misma calidad genética que en un buen banco de semillas, pero este es el sistema que ha usado la humanidad durante miles de años para perpetuar la planta de marihuana, independientemente de lo que las leyes pudieran decir.

Variedades feminizadas

Desde la popularización de las feminizadas cada vez más cultivadores las usan en interior en lugar de esquejes
Desde la popularización de las feminizadas cada vez más cultivadores las usan en interior en lugar de esquejes.

Hoy en día las variedades feminizadas son las más comunes y sólo producen plantas hembra. La gran ventaja y lo que las hace tan populares es que al no salir plantas macho no se desperdicia ni espacio ni tiempo en el cultivo de plantas que habrá que eliminar. Tampoco resulta necesario sexar las plantas ya que no hay riesgo de que aparezcan machos.

Los criadores de semillas feminizadas utilizan un curioso truco para producir sus variedades. Parten de dos plantas hembra, pero consiguen cambiar el sexo de una de ellas aplicándole ciertos productos químicos. Esta hembra “masculinizada” empieza a producir flores macho, cuyo polen se emplea para polinizar las flores de la otra planta hembra. El producto de este cruce entre dos plantas hembra son las semillas feminizadas que, debido a que descienden de dos hembras, carecen de los cromosomas masculinos y todas son hembras.

Las semillas feminizadas han revolucionado el mercado de las semillas de marihuana y hoy en día suponen más del noventa por ciento del mercado.

Variedades fotodependientes

Hasta hace pocos años todas las variedades psicoactivas de cannabis eran fotodependientes, es decir, florecían en función del fotoperiodo, por eso se siembran en primavera y se cosechan en otoño.

Las variedades fotodependientes son aquellas que necesitan un fotoperiodo determinado para florecer, el caso de la marihuana requiere que las noches tengan una duración, dependiendo de cada variedad, de entre 10 y 12 horas de oscuridad. En el hemisferio norte el día más corto del año acontece el 21 de diciembre, solsticio de invierno y la duración de los días se va alargando desde entonces hasta el 21 de junio, solsticio de verano, y día más largo del año. A partir de entonces los días se acortan y las noches se alargan a lo largo del verano y el otoño. A lo largo de su evolución la marihuana ha ido adaptándose a las condiciones climáticas en las que vive para evitar los meses en los que el frío le impediría crecer. Por eso germina en primavera y muere en otoño, porque aprovecha toda la temporada de buen tiempo para realizar su ciclo de vida. A partir del verano, la duración menguante de las noches indica a la planta que el verano avanza y debe florecer para acabar de madurar antes de que llegue el frío en el otoño. Cuanto más largas son las noches, más rápido florece pues entiende que el invierno está más cerca.

Las variedades de marihuana más famosas, potentes y apreciadas son fotodependientes. Hoy por hoy, todavía son imbatibles en calidad, aroma, potencia, sabor y productividad.

Variedades autoflorecientes

De las tres grandes familias de marihuana: indica, sativa y ruderalis, las dos primeras son psicoactivas y fotodependientes mientras que la última, es una variedad enana no psicoactiva de floración no fotodependiente. Es originaria de latitudes muy al norte, donde la temporada de buen tiempo es tan corta que las plantas deben florecer lo antes posible, y la marihuana ha evolucionado hasta ser capaz de florecer con cualquier fotoperiodo. Su floración automática es un rasgo muy interesante cuyo potencial se conoce desde hace mucho.

Todas las variedades autoflorecientes contienen genes de Cannabis ruderalis, especie que crece silvestre en Europa del Este, Rusia, China y en otros lugares de Asia central y del norte. La rudelaris silvestre suele ser una genética alta en CBD y baja en THC, por lo que no es psicoactiva.

Los criadores de semillas de marihuana han cruzado variedades ruderalis con indicas o sativas hasta lograr plantas que, siendo psicoactivas, florecen automáticamente cuando alcanzan entre dos y cuatro semanas de edad. Este nuevo tipo de variedades se cosecha entre dos y tres meses después de germinar las semillas, independientemente del fotoperiodo y la época del año en que se siembre.

Las primeras variedades autoflorecientes daban plantas pequeñas y poco productivas pero la labor de selección y mejora que realizan año tras año ha logrado incrementar considerablemente el tamaño, la producción y la potencia de las nuevas generaciones de plantas.

La cantidad de luz es el factor más importante para lograr buenas producciones con variedades autoflorecientes. Una planta que germina, crece y florece en apenas dos o tres meses debe desarrollarse a gran velocidad para que le dé tiempo a producir una buena cantidad de cogollos y para hacerlo, requiere de mucha energía. Afortunadamente, gracias a que su floración es completamente independiente del fotoperiodo, son variedades que admiten muchas horas de sol y, de hecho, cuantas más tengan más grandes se harán y mayor será su producción.

La época del año en que se siembran es un factor determinante; para obtener buenos resultados conviene germinar las semillas de marihuana entre mediados de marzo y mediados de septiembre. Ajustando aún más, lo mejor es sembrar en mayo, junio y julio, por ser los meses con los días más largos. En los meses de menos horas de luz también realizan su ciclo, pero se quedan más pequeñas.

Aunque fueron desarrolladas principalmente para el cultivo de exterior, las variedades autoflorecientes también se pueden cultivar con lámparas con la gran ventaja de que no hace falta tener dos cuartos separados para el crecimiento y la floración. Todas las plantas pueden estar juntas, tanto las recién germinadas como las que están al final de la floración. También son un gran complemento para los cultivadores de variedades fotodependientes que siempre pueden obtener algo de producción extra aprovechando los espacios libres en los cuartos de crecimiento o en las salas de madres para cultivar unas pocas plantas autoflorecientes.

Variedades con CBD

Las principales propiedades psicoactivas de cannabis se deben al tetrahidrocannabinol o THC , principal componente de la resina de las variedades tradicionales de marihuana . Además de este principio activo hay otros cannabinoides, como el CBD, que suele estar presente, pero en cantidades muy pequeñas. En los últimos años se ha descubierto que el CBD tiene numerosas propiedades terapéuticas y además suaviza los efectos psicoactivos de la marihuana. Los criadores de semillas han desarrollado nuevas variedades ricas en CBD. Son variedades que también contienen THC pero la combinación con el CBD hace que la que la psicoactividad sea más moderada y tranquila. Este efecto más suave es muy apreciado por muchos usuarios terapéuticos y algunos consumidores lúdicos que no quieren un efecto tan fuerte. Dentro de las variedades con CBD y en función del contenido de este cannabinoide y de THC se encuentran variedades con distintas combinaciones: THC alto/CBD alto, THC bajo/CBD bajo, THC alto/CBD bajo y THC bajo/CBD alto. El CBD o cannabidiol no es psicoactivo, pero altera los efectos del THC. Aumenta los efectos alegres y placenteros y reduce la ansiedad o la paranoia. Terapéuticamente el CBD es ansiolítico, analgésico, antiinflamatorio y anticonvulsivo, entre otras propiedades.

Índicas, sativas e híbridos

Dentro de las variedades fotodependientes encontramos tres grandes tipos en función de su genética:

Las índicas tienen hojas muy anchas
Las índicas tienen hojas muy anchas.

Variedas Índicas

Las variedades índicas suelen ser plantas más pequeñas y con una floración más rápida que las sativas. Funcionan muy bien en cultivos de guerrilla o de balcón, donde las plantas no deben crecer mucho para mantenerse discretas. Son plantas con una psicoactividad relajante y narcótica. Muy indicadas para usos medicinales y elaboración de hachís. Los cogollos suelen ser gordos y densos, recubiertos de grandes cantidades de resina. Por lo general, resisten peor la humedad que las sativas pues son más propensas a sufrir ataques de hongos.

Sativa congoleña a principios de julio
Sativa congoleña a principios de julio.

Variedas Sativas

Las variedades sativas provienen por lo general de zonas más cercanas al ecuador que las índicas. Su floración es más lenta y no se cosechan hasta noviembre o diciembre en exterior. En cultivos de interior pueden tardar tres y cuatro meses en florecer. Son plantas de marihuana grandes, no valen para espacios pequeños ya que pueden alcanzar tres o cuatro metros de altura y producen gran cantidad de cogollos, generalmente menos densos y resinados que los de las índicas pero, a menudo, más potentes. Las plantas son muy resistentes y tienen una psicoactividad estimulante y cerebral. Las sativas más puras se pueden cultivar en los lugares muy cálidos donde el invierno no llega hasta diciembre. Sin embargo, en las regiones del norte, será difícil que maduren salvo que estén a cubierto de las lluvias y las heladas.

Los híbridos combinan las ventajas de las índicas y las sativas
Los híbridos combinan las ventajas de las índicas y las sativas.

Variedas Híbridas

Las variedades híbridas resultan del cruce de plantas índicas y sativas, lo que combina las características de ambas familias. Se logran plantas de marihuana de tamaño intermedio, con una floración más rápida que las sativas y un efecto psicoactivo más estimulante que el de las índicas. Casi todas las variedades que se venden hoy en día son híbridos o polihíbridos, a menudo contienen genética de media docena de plantas combinadas a lo largo de varios cruces. La mayoría de los híbridos tienen un tamaño intermedio, buena producción y una floración media o corta.

¿Qué debo escoger?

Hay muchos factores que influyen en el tipo de semilla de marihuana más adecuado para cada situación: espacio y tiempo disponibles, experiencia del cultivador, efecto buscado, etc.

Cuando hay mucho espacio y tiempo, las variedades fotodependientes son las que dan mejor calidad y mayor cosecha. Si la temporada de cultivo es larga y cálida las sativas suelen dar grandes producciones y un efecto muy apreciado. Las índicas van muy bien cuando no conviene que se hagan muy grandes o es importante que la cosecha no sea tardía. En zonas muy lluviosas las variedades más lentas pueden tener problemas con los hongos y no acabar de madurar correctamente por lo que se suelen sembrar variedades de floración rápida. En cambio, en aquellas regiones de veranos largos y otoños secos, las variedades lentas maduran sin problemas y suelen producir grandes cosechas.

Siempre que el espacio es limitado es recomendable usar semillas feminizadas para no desperdiciar sitio con machos, ni tener que perder tiempo sexando las plantas. También son muy recomendables cuando se realizan cultivos de guerrilla a los que no se puede acudir cada día ya que al no haber machos desaparece el riesgo de polinizaciones accidentales.

Las variedades autoflorecientes, feminizadas o no, son adecuadas para espacios muy pequeños, cosechas fuera de temporada o cuando el cultivador quiere obtener resultados muy rápidamente.