Todo sobre el riego de la marihuana

El riego del cannabis

A través de nuestras redes sociales nos soléis preguntar cuál es la mejor forma de regar nuestras plantas de marihuana y qué tipo de agua aconsejamos para el riego. ¡Resolvamos el misterio!

Es bien sabido que un buen riego en nuestras plantas de marihuana es fundamental para su salud y desarrollo. Durante el proceso de cultivo del cannabis, la necesidad de agua o riego va incrementando a medida que ésta se va desarrollando.

La marihuana es una planta que necesita mucha agua, sin embargo, no acepta los riegos en exceso, por ello, es muy importante saber la manera correcta y el momento adecuado para realizar el riego de tus plantas.

¡Empecemos por lo más básico!

¿Qué es regar?

Regar es la acción de esparcir agua sobre la tierra o superficie con el fin de refrescarla o limpiarla, aportando hidratación y alimento a la planta. ¡Sí, has leído bien!

Esparcir el agua sobre la tierra no es lo mismo que encharcar la maceta de agua. Ahora que ya conocemos la diferencia, vamos a ponerlo en práctica en un cultivo de marihuana.

Primer paso: ¿Cuál es el agua más adecuada para el riego?

Existen diferentes opciones y todas pueden ser correctas si lo hacemos de forma adecuada.

Opciones que tenemos para el riego:

    Agua para riego

  • 1.- El uso del agua del grifo puede resultar, a priori, la opción más económica y fácil, pero a la larga, puede convertirse en la elección más cara debido a múltiples factores que, por exceso o por defecto, no se pueden controlar como el cloro, el calcio, el magnesio y otros elementos como las bacterias.

    ¿Cómo solucionamos este problema? Puedes mezclar el agua del grifo con un 70% agua destilada, para que pueda contrarrestar todas las sustancias nocivas que emana el agua del grifo. Además, es importante dejarla reposar en un contenedor abierto durante por lo menos 24 horas para que el cloro o gran parte de este, se pueda evaporar.

    Si eliges esta opción, es imprescindible que controles los niveles de PH y EC del agua para comprobar que sean los adecuados para el riego.

    Hablamos de regar marihuana, por lo tanto, el agua debe ser lo más limpia posible.

  • 2.- Otros cultivadores se decantan por el agua de lluvia. El agua de lluvia, como su propio nombre indica, se recoge cuando llueve. Una vez el agua ha sido recogida se debe esterilizar de las abundantes bacterias, hongos y otros elementos que contenga como gases ácidos. ¿Cómo se esteriliza? Es fácil, llevándola a ebullición durante unos minutos.

    Al hervir el agua, eliminamos los microorganismos y, al filtrarla, consigues eliminar todo tipo de bacterias, hongos, etc. Así ya la tienes lista para el riego.

    ¡Atentos! Hay que tener en cuenta que existen diferencias entre el agua del grifo y el agua de lluvia. Esta última es más ácida, su pH oscila entre el 5,5-5,6, ya que, está en contacto permanente con el dióxido de carbono del aire y puede estar mucho más contaminada que el agua del grifo.

    Por lo tanto, en esta opción no olvides medir también el PH y el EC del agua.

  • Tipos de agua para el riego

  • 3.- Otra alternativa para el riego de tu planta es el agua de ósmosis o embotellada. Ambas opciones no requieren de un tratamiento previo especial, ya que, son aguas que han pasado los respectivos filtros de calidad, están esterilizadas y listas para el riego. Además, suelen tener un PH entre 6 y 6,5. ¡Buena puntuación!

    Si has llegado hasta aquí, ya podrás elegir qué tipo de agua prefieres para tu cultivo.

    Y sí, insistimos, no olvides medir el PH del agua que vayas a usar para que se encuentre entre el 6 y 7, ya sea del grifo, de lluvia, de ósmosis o embotellada.

Segundo paso: cómo conseguir un riego adecuado

  • Riega de forma controlada: Lo más sano para tu planta es encontrar el equilibrio tanto en la sequía como en la humedad del sustrato. Si el sustrato se encuentra húmedo dale un poco más de tiempo para que se seque. La planta de marihuana es una planta fuerte y va a poder resistir unos días más hasta que el sustrato esté completamente seco para volver a regar.

    Completando estos pasos, se respeta el ciclo “seco-húmedo-seco”, que es muy importante para que las raíces puedan “respirar”.

  • Comprueba los niveles de PH y EC: Ya te lo contábamos con anterioridad. Es de suma importancia conocer qué concentración de sales contiene el agua que utilizarás para el riego. El EC te permite medir la cantidad de abono que hay disuelto en el agua: el calcio, el cloro, etc.

    Te ayuda a controlar la alimentación de tu planta para no quedarte corto o saturarla de nutrientes.

    Los valores correctos de EC se sitúan entre 0,4 y 0,8.

  • Riega correctamente: despacio y con buena letra. No debes tener prisa para regar tu planta de cannabis. Es recomendable regar en pequeñas dosis más que en grandes cantidades. ¡Deja que tu planta respire y NO la ahogues!

    Por otro lado, en un clima con temperaturas elevadas, se recomienda regar por la noche porque si lo hacemos por el día las raíces podrían enfermar y coger hongos.

    En cambio, si el clima es suave o moderado será indiferente porque siempre tendremos una temperatura óptima para el riego en la zona radicular. La temperatura optima está entorno a los 18- 24ºC en un clima suave o moderado.

Regar plantas de marihuana

Tercer paso: cómo se riega según la fase de cultivo Germinación

En la primera etapa del cultivo, la germinación, no hay riego. Las semillas germinan entre servilletas de papel humedecidas previamente con gotas de agua.

¡Las servilletas no tienen que estar encharcadas! De hacerlo, podrían proliferar una serie de bacterias que acabarían pudriendo las semillas.

La señal para identificar la siguiente etapa del cultivo es cuando se observa la primera raíz de la semilla, aproximadamente de 1 cm. En ese momento, humedecemos el sustrato antes de poner la semilla donde empezará su fase de crecimiento.

Riego en la etapa de crecimiento

Durante la segunda etapa, la llamada etapa de crecimiento o vegetativo, habrá que tener en cuenta una serie de factores:

  • Comprueba que el sustrato no esté encharcado: antes de regar tu planta de marihuana observa que la tierra no esté encharcada o muy húmeda. Si el sustrato está encharcado o húmedo tu planta carecerá de oxígeno en las raíces y estará expuesta a la proliferación de bacterias.
  • Desarrolla un sistema radicular fuerte: solo es posible si riegas con frecuencia, pero no todos los días, teniendo siempre en cuenta lo del punto anterior.

Estos dos factores son super importantes para mantener el sustrato aireado y darle tregua a la planta para que pueda respirar.

Riego en floración

Una vez la planta entra en la etapa de floración su sistema radicular debe estar bien desarrollado y fuerte, por lo tanto, será necesario regar con mayor frecuencia y controlando que esté siempre húmedo.

En esta etapa, la planta de cannabis es más grande y captará con mayor abundancia la absorción de agua.

¿Cómo medimos la cantidad de agua para el riego?

Cada planta es un mundo y dependerá de múltiples factores como el tamaño, el tipo de sustrato, la maceta… Eso sí, te recomendamos que, durante las cuatro primeras semanas de floración y siempre que sea una maceta de 10 litros, riega sobre cuarto de litro o medio litro de agua.

Como ya te hemos contado, las primeras semanas, la planta necesita absorber mayor cantidad de agua al estar en plena etapa de floración, pero, a partir de la quinta semana, reduciremos la cantidad al estar el sustrato más húmedo.

Cuando la planta llega al ciclo final de su floración, las raíces ya se han deteriorado, por lo tanto, no absorben bien el agua ni los nutrientes y permanecerá más tiempo húmedo el sustrato por sí mismo.

El riego de marihuana

Riego en la cosecha

Un paso fundamental antes de llegar a la cosecha es realizar un buen lavado de raíces. Este proceso se realizará sólo con agua (nada de abonos) y durante las dos últimas semanas antes de la cosecha. De este modo, conseguimos eliminar los nutrientes que sobran del sustrato para que la planta utilice los que almacena en sus propios tejidos.

Una vez llegamos a su etapa final, la cosecha, la planta necesita consumir menor cantidad de agua y, por ello, habrá que reducir la cantidad de forma progresiva en cada riego. En el caso de que el sustrato reciba exceso de riego aumentará la probabilidad de desarrollar moho en sus cogollos.

Y para acabar, nos gustaría recordarte un dato importante en el riego de las plantas autoflorecientes: hay que tener en cuenta su tamaño.

El riego en plantas autoflorecientes

En las plantas autoflorecientes existe un hándicap: su tamaño. ¿Por qué? ¡Crecen más rápido!

El factor desencadenante de su floración es la edad. Empiezan a florecer cuando cumplen unas 3 semanas de edad y el control del riego es fundamental para un crecimiento sano y fuerte.

Si regamos con exceso de agua podemos causar algún tipo de estrés y correremos el riesgo de que la planta se quede más pequeña de lo normal. Para prevenir que esto ocurra, tendremos que regar en pequeñas cantidades y jamás lo haremos cuando el sustrato esté mojado. ¡Cuidado con no encharcar el sustrato!

Y ahora sí que sí. ¡Llegamos al final! Te hacemos un resumen de los errores más comunes que debes evitar a la hora de regar:

  • Uso de platos debajo de las macetas: Se pueden pudrir las raíces y afectar al desarrollo de la planta.
  • La temperatura del agua: En verano, el agua que dejas al sol y se calienta no debe utilizarse para regar tus plantas y, en invierno, la temperatura ideal recomendable para el riego debe oscilar entre los 18º y 20º. ¡Ni muy fría ni muy caliente!
  • Macetas de barro: no son recomendables para el cultivo, ya que, suelen pesar más que las de plástico y, como consecuencia, es más difícil comprobar si queda agua en el sustrato.
  • Riego con agua durante todos los días: Control del riego. Solo es necesario regar todos los días en situaciones muy específicas, como por ejemplo en un cultivo de exterior en la fase más caliente del año si acaso el sustrato se seca en 24 horas.

Conclusión

Ahora que ya conoces los diferentes tipos de agua, en qué medida afecta el riego en cada etapa del cultivo y los errores más comunes a la hora de regar tu planta de marihuana… ¡Esperamos que lo apliques con éxito en todos tus cultivos! ¡Dulces humos!

Sweet Seeds S.L no se hace responsable del mal uso de la información contenida en este artículo. El cultivo de Cannabis puede ser constitutivo de delito o de falta administrativa; consulte la legislación sobre Cannabis en su lugar de residencia. Sweet Seeds S.L. no pretende en ningún caso incitar a prácticas no legales.

 

Texto: @Sweet Seeds®