¿Influye el cannabis en las relaciones sexuales?

Probablemente alguna vez has oído algo sobre que el sexo con marihuana es mucho mejor, y si consumes, probablemente lo hayas comprobado. Sin embargo lo de que el cannabis es bueno para el sexo es un tema de lo más discutible, al menos en los últimos años.

La historia del cannabis y el sexo se remonta, como era de esperar, mucho más allá de los inicios de la prohibición. Los primeros registros de los que tenemos constancia son de la India, donde hacia el año 1000 a.C., se utilizaba esta planta – y/o el opio – para aumentar el deseo y solucionar varios problemas de origen sexual. De hecho se conocen varios afrodisíacos tradicionales de origen hindú de los que existían recetas que contienen esta planta, como shrimadananda modaka o bhang roghan. De ellos se decía que tenían la capacidad de aumentar el apetito sexual, aumentar la duración de las erecciones, facilitar el flujo vaginal, retrasar la eyaculación y desinhibirse sexualmente.

En algunas zonas de la India existe una bebida típica conocida como Bhang, una especie de batido de leche con resina de marihuana y varias especias, que se sirve muy caliente para activar la psicoactividad de los cannabinoides. Tradicionalmente era consumida por los practicantes de Tantra en los momentos previos a sus prácticas sexuales. Como dato curioso, esta bebida se sigue encontrando en algunas zonas de la India hoy en día, se considera sagrada y medicinal, y su uso sigue siendo tradicional en las noches de boda.

No existen muchos datos históricos al respecto, pero se sabe que las mujeres de algunos países de Oriente Medio y el Norte de África también utilizaban esta planta con fines sexuales, al menos hasta principios del siglo XX. A través del Kief, una extracción en seco principalmente compuesta por tricomas y terpenos, conseguían desinhibirse sexualmente, algo digno de admirar dada la situación de las mujeres en estas sociedades.

En Serbia, las mujeres utilizaban la marihuana como estimulante, pero también con fines terapéuticos. Allí elaboraban un brebaje conocido como Nasha, que consistía básicamente en grasa de cordero y cannabis, y era utilizado por las mujeres vírgenes la noche de bodas con el fin de reducir los dolores de su primera relación sexual. Además, las mujeres serbias también solían preparar Guc-Kand, un tónico a base de clara de huevo, marihuana, azafrán y azúcar, conocido por aumentar el apetito sexual y el erotismo, y al igual que el Nasha, también se utilizaba para calmar dolores, aunque en este caso causados por la circuncisión en los jóvenes.

En Occidente el consumo de cannabis fue muy poco habitual (salvo en ciertos círculos) hasta que a mediados de los años sesenta estalló su epidemia psicodélica extendiéndose por América y Europa. La prohibición de la marihuana acabó con la mayoría de estas prácticas tradicionales aunque no ha podido terminar con su extendido uso recreativo y medicinal. Cada vez son más los estudios sobre el tema, que arrojan luz e incluso más dudas ya que, contradiciendo a la historia, revelan que esta planta puede tener efectos negativos en el ámbito sexual.

En la universidad de Ottawa, Canadá, concluyeron que el THC potencia los efectos de la disfunción eréctil, reduce la testosterona, la hormona que genera el deseo sexual en los hombres, y reduce también el flujo vaginal en las mujeres.

Journal of Sexual Medicine publicó un estudio en el que investigadores australianos descubrieron que consumir cannabis de manera abusiva y prolongada, se asocia a problemas sexuales como dificultad para llegar al orgasmo y con sensación de insatisfacción general.
Por otro lado, según diversas encuestas publicados por Psichology Today, para el 60% de los encuestados, la marihuana funciona como un gran afrodisíaco, ya que ayuda a elevar el deseo sexual y desinhibe ciertas conductas. Para el 12%, el consumo de esta planta aumenta la inhibición y reduce la libido. Y para el 20%, sus efectos dependen de la variedad, la cantidad, y el estado anímico del individuo.

Las investigaciones en torno a la relación entre la marihuana y el deseo sexual son escasas y están llenas de contradicciones. Esto es debido, efectivamente, a que los efectos de los cannabinoides varían según el individuo; Joshua Ahn, investigador de Internacional Cannabinoid Research Society, asegura que esto sucede con el cannabis mucho más que con otras drogas, pudiendo provocar excitación en unos casos, e incluso inhibición a nivel molecular en otros. Ahn rechaza por completo el mito de que la marihuana provoca impotencia en los hombres, afirmando que el tetrahidrocannabinol es un vasodilatador, por lo tanto, activa el flujo sanguíneo. “El único modo en que imagino que alguien pierda una erección por culpa del consumo de marihuana, sería pensar en un gran exceso o en que esa persona sufre paranoia”, comentó el investigador de ICRS en una entrevista.

El doctor Mitch Earleywine de la universidad neoyorquina de SUNY Albany, comenta que algunas mujeres han reportado orgasmos más largos e intensos después de consumir marihuana; con la utilización de esta sustancia, en el cerebro se activan los receptores cannabinoides, lo que se puede traducir en un aumento de las sensaciones táctiles y de la euforia. Lo que puede complementarse con lo que el terapista sexual Ian Kerner aseguró también en una entrevista; “cuando las parejas fuman marihuana, se toman más tiempo para tener una mayor experiencia sensual, lo que ocasiona un mayor flujo de la sangre a los genitales y menos tensión muscular, y que contribuye a lograr mejores orgasmos”

Antonio Escohotado, dentro de su edición Historia General de las Drogas, comenta que la marihuana, sin ser un afrodisíaco genital, potencia y matiza las sensaciones en todas las fases del contacto erótico, y puede ser incomparablemente más sutil para el erotismo que desinhibidores como el alcohol, o estimulantes, haciendo al individuo más exigente de lo común a la hora de escoger compañía.

Para muchos las propiedades afrodisíacas de esta planta son una verdad absoluta y para otros tantos, son simplemente un mito. Y es normal todo este lío, debido al estigma que sufre la marihuana en nuestra sociedad actual, no existen apenas estudios sobre sus efectos en la respuesta sexual. Es muy dado entre los consumidores habituales escuchar sus aspectos positivos, seguramente vinculados a la estimulación psicológica, ya que el consumo de esta planta puede hacer que las experiencias nos parezcan nuevas o más intensas; si este efecto es demasiado pronunciado en un consumidor poco habitual, puede hacerle sentir incómodo y provocar una situación sexual negativa. Por lo que los principales aspectos a tener en cuenta, para dar una respuesta positiva a la pregunta de que si el cannabis favorece en las relaciones sexuales, son la tolerancia de cada persona – lo que influye directamente en la cantidad a consumir -, la variedad utilizada, y el estado de ánimo en dicho momento.

 

Texto: @desayunoconweed