El ciclo de vida de la marihuana

La marihuana es una planta anual, en estado silvestre germina con los primeros calores de la primavera, crece con rapidez en los meses siguientes y alcanza con facilidad dos o tres metros de altura. Florece desde mediados del verano hasta principios o mediados de otoño. Acaba su vida una vez maduradas las semillas que aseguran la siguiente generación de plantas. La planta se seca y muere, y las semillas caen al suelo donde permanecen enterradas hasta la primavera siguiente.

Una gran planta de marihuana floreciendo sembrada en el suelo.
Una gran planta de marihuana floreciendo sembrada en el suelo.

El cannabis cultivado atraviesa un ciclo similar, aunque con algunas diferencias. En lugar de dejar las semillas en el suelo durante el invierno, donde los animales se comen muchas de ellas, el cultivador las guarda en un lugar seguro y las germina en el momento que le interesa. Además, decide el momento exacto en que germina las semillas en lugar de dejar que lo hagan naturalmente.

La marihuana es una especie dioica, es decir, hay plantas que tienen flores hembra y otras plantas que tienen flores machos. El cannabis psicoactivo de mayor calidad es el denominado sinsemilla, que es aquel en el que las flores hembra permanecen sin polinizar. Para ello, el cultivador elimina todas las plantas con flores macho dejando sólo las plantas hembra.

Cuando no hay ningún macho que produzca polen y las flores hembra no son polinizadas, las plantas continúan produciendo resina y flores a la espera de que aparezca un macho lo que aumenta y mejora la potencia y la calidad de los cogollos. En cambio, cuando sí son polinizadas, concentran su energía en la producción de semillas y los cogollos, además de estar llenos de semillas, son menos potentes y psicoactivos.

Las semillas que produce la marihuana de forma natural dan lugar a plantas hembra y a plantas macho por lo que los cultivadores que quieren producir sinsemilla deben esperar a que el sexo de las plantas sea visible y eliminar todas las plantas macho. Como este proceso consume espacio, tiempo y recursos, los criadores de semillas han desarrollado las semillas feminizadas, que solo producen plantas hembra. Actualmente, la inmensa mayoría de las semillas comercializadas son feminizadas por lo que quedan pocos cultivadores que continúen realizando el sexado de las plantas y la selección y eliminación de machos.

Fases de la vida de la marihuana:

Germinación

Semillas de marihuana recién germinadas.
Semillas de marihuana recién germinadas.

Las semillas de marihuana sólo necesitan agua y calor para germinar, nada más. El sistema más sencillo de germinación consiste en sembrar las plantas en una maceta, hay que enterrarlas a poca profundidad (alrededor de medio centímetro), cubrirlas con tierra sin apretar y regarlas suavemente.

Este sistema funciona muy bien y evita tener que manipular las semillas una vez germinadas, lo que evita el riesgo de dañarlas. Para que las semillas broten sin problemas es muy importante no enterrar las semillas de cannabis a demasiada profundidad ni apretar la tierra excesivamente.

Por lo general las semillas frescas germinan con rapidez, la cubierta se abre en uno o dos días y empieza a brotar la radícula, que es la primera raíz que nace de la semilla. La radícula crece hacia abajo, anclando la planta al suelo, y permitiendo que el brote crezca hacia el exterior.

Si las semillas tienen varios años es probable que tarden algo más en germinar. Algunos cultivadores introducen las semillas durante 24 horas en un vaso con agua para acelerar su hidratación antes de plantarlas.

A los pocos días de abrirse la semilla la plántula sale de la tierra
A los pocos días de abrirse la semilla la plántula sale de la tierra.

Las semillas de variedades famosas pueden alcanzar un alto precio, algunas llegan a diez euros o más por semilla. Con estos precios, muchos cultivadores prefieren germinar las semillas entre servilletas de papel mojadas para ver con sus propios ojos si se abren o no, antes de introducirlas en el sustrato. De ese modo, si las semillas no se abren siempre pueden ir a quejarse al vendedor. Al germinar entre servilletas hay que mantenerlas bien húmedas, pero no chorreando para evitar la proliferación de bacterias que puedan pudrir las semillas. Una vez se abran las semillas y veamos aparecer la primera raíz hay que trasplantarlas a macetas cuanto antes.

Crecimiento de la marihuana

La germinación de semillas de marihuana se puede llevar a cabo en macetas pequeñas para ahorrar espacio.
La germinación de semillas de marihuana se puede llevar a cabo en macetas pequeñas para ahorrar espacio.

La fase vegetativa o de crecimiento del cannabis va desde el momento en que la plántula brota de la tierra hasta que empieza a florecer. Este periodo puede durar desde pocas semanas hasta varios meses, según la variedad cultivada y el momento de plantación. Cuanto más larga sea esta fase mayor será el tamaño final de la planta de marihuana por lo que el cultivador puede potenciar que las plantas se hagan grandes sembrando pronto o, al contrario, plantar tarde para que mantengan un tamaño moderado.

Durante las dos primeras semanas desde que nacen las plantas no es necesario abonarlas, siempre que hayamos usado tierra nueva para llenar las macetas. El sustrato ya suele venir preabonado con suficientes nutrientes para dos semanas. Pasado este tiempo sí hay que empezar a añadir algo de abono de crecimiento al agua de riego.

Plantas de marihuana en maceta en crecimiento.
Plantas de marihuana en maceta en crecimiento.

En la fase de crecimiento la planta de marihuana básicamente se prepara para la floración y desarrolla el sistema de raíces, la masa de hojas y la estructura de ramas que le permitirán absorber nutrientes, realizar la fotosíntesis y soportar el peso de los cogollos. Para lograr una alta producción es esencial que la fase vegetativa de las plantas sea lo suficientemente larga y en buenas condiciones.

Floración

Un cogollo de planta de marihuana hembra a mitad de floración
Un cogollo de planta de marihuana hembra a mitad de floración.

Las variedades tradicionales de cannabis psicoactivo son plantas de floración fotodeterminada, esto quiere decir que empiezan a florecer cuando hay un fotoperiodo en concreto, en el caso de la marihuana cuando las noches alcanzan una determinada duración.

Cogollo de flores de planta de marihuana macho
Cogollo de flores de planta de marihuana macho.

El día más corto del año es el 21 de diciembre, solsticio de invierno. Desde entonces y hasta el solsticio de verano el 21 de junio los días cada vez son más largos. Con los días alargándose el cannabis se dedica a crecer y crecer. A partir del 21 de junio la tendencia se invierte y cada día amanece más tarde y anochece antes. Los días se acortan y las noches se alargan. La marihuana detecta este cambio en el fotoperiodo e interpreta que el verano se acaba por lo que debe florecer para asegurar la próxima generación de semillas antes de que llegue el frío.
La duración de la noche necesaria para desencadenar la floración no es igual para todas las variedades, mientras que algunas tienen suficiente con diez horas de oscuridad, otras requieren doce, por eso hay variedades que empiezan a florecer a finales de julio y otras no lo hacen hasta septiembre. En interior se suele usar el fotoperiodo 12/12 para floración pues sirve para todas las variedades. Es muy importante que las noches sean completamente oscuras e ininterrumpidas, en caso contrario las plantas no florecen.

La estructura natural en forma de abeto asegura una iluminación uniforme a todos los cogollos
La estructura natural en forma de abeto asegura una iluminación uniforme a todos los cogollos.

Desde hace una década los bancos de semillas comercializan un nuevo tipo de semilla que se ha convertido en muy popular: las automáticas o autoflorecientes. Estas variedades de marihuana se han desarrollado mediante hibridación con una peculiar raza de cannabis, Cannabis ruderalis, una variedad que crece en Rusia y que no es de floración fotodeterminada. Tras una complicada labor de crianza y selección que implica numerosas generaciones de plantas se logra combinar los rasgos psicoactivos y la floración automática. Esta nueva marihuana autofloreciente tiene la particularidad de empezar a florecer cuando alcanza una edad determinada independientemente de qué fotoperiodo haya en ese momento. Las autoflorecientes pueden florecer con cualquier fotoperidodo y se cosechan entre dos y tres meses después de la germinación, independientemente del momento de la siembra.

En el proceso de elaboración de nuevas variedades de marihuana autoflorecientes Sweet Seeds® descubrió una generación de plantas que todavía no son autoflorecientes pero cuyas fechas de cosecha se ven adelantadas una o dos semanas respecto a las variedades fotodeterminadas de las que provienen. Son las llamadas variedades Fast Version®, una nueva opción más entre las que elegir.

Cosecha

Cogollo seco y manicurado, listo para el consumo
Cogollo seco y manicurado, listo para el consumo.

Según la variedad de marihuana cultivada, la floración dura entre dos y cuatro meses. Conforme se acerca el final de la floración los estigmas de las flores (esos pelitos de color blanco que tienen los cogollos) se marchitan y se vuelven naranjas o marrones.

Las glándulas de resina que recubren las flores dejan de hincharse y empiezan a cambiar de color, adoptando tonos ámbar que indican al cultivador que ha llegado la hora de cosechar las plantas.

El momento concreto en que se corta la planta influye en el efecto psicoactivo que provocarán los cogollos de marihuana una vez secos. Manteniendo el efecto de cada variedad, la cosecha temprana favorece una psicoactividad más estimulante mientras que la cosecha tardía potencia los matices más narcóticos y relajantes.

Cogollos en proceso de secado
Cogollos en proceso de secado.

Si no se cosecha y se deja morir naturalmente la planta de marihuana deja de producir flores y se va secando poco a poco. Si las flores han sido polinizadas las semillas se acaban de formar y madurar dentro de los cálices. Finalmente, la planta se seca, muere y las semillas caen al suelo donde permanecen enterradas hasta que germinan con los primeros calores de la primavera.