Cultivo de marihuana interior

Un buen cogollo de marihuana en interior acabando la floración

Un buen cogollo de marihuana en interior acabando la floración.

El cultivo de interior se basa en reproducir en un entorno cerrado e iluminado por lámparas las condiciones medioambientales adecuadas para el crecimiento y desarrollo del cannabis.

El éxito de un cultivo de interior está relacionado, en buena medida, con el medioambiente creado. Si la iluminación, la temperatura, la ventilación o la humedad ambiental no son correctas las plantas de marihuana se desarrollarán mal, con problemas y debilidades desde el primer momento que afectarán a su salud. Los abonos, estimuladores, grandes genéticas o fitosanitarios de última generación sirven de poco si las condiciones no son buenas. Por eso es realmente importante diseñar y montar el cuarto de cultivo correctamente desde el primer momento.

Armarios de cultivo

Los armarios de cultivo son muy prácticos y fáciles de montar

Los armarios de cultivo son muy prácticos y fáciles de montar.

Desde hace unos años los armarios de cultivo desmontables se han vuelto la opción preferida por la mayoría de los cultivadores. Se fabrican en muchos tamaños, desde 60x60 cm hasta 6x3 metros, por lo que siempre se encuentra uno adecuado tanto para pequeños cultivadores como para grandes productores. Son relativamente baratos y muy prácticos ya que resultan completamente opacos y no dejan salir la luz, disponen de soportes internos y aberturas adecuadas para colgar y colocar lámparas, filtros de aire o extractores. La situación ideal es poder usar una habitación exclusivamente para las plantas, aunque usemos un armario de cultivo, ya que eso evita molestias con los ruidos o las luces.

Kits para iniciarse en el cultivo de interior

Una gran forma de empezar a cultivar marihuana en interior sin complicarse demasiado es comprar un kit de cultivo en un buen growshop. Incluyen todo lo necesario: armario, lámpara, reflector, programados, extractores, filtro antiolor, etc. Por lo general tienen una buena relación calidad precio y sirven para iniciarse sin gastar mucho dinero. Más adelante, conforme tengamos mayor experiencia podemos ir ampliando o complicando el sistema. Además del material es importante seleccionar buenas genéticas adecuadas para el cultivo de interior, sea en forma de semilla o de esquejes. Las variedades híbridas de pequeño tamaño son las más fáciles de cultivar por un principiante. Deja las sativas más puras para cuando tengas algo más de experiencia ya que su gran tamaño y la larga floración hacen que sea más difícil cultivarlas.

Luz y lámparas

La luz amarillenta de las lámparas de sodio es la más habitual en los cuartos de cultivo de marihuana

La luz amarillenta de las lámparas de sodio es la más habitual en los cuartos de cultivo de marihuana.

La regla más importante a tener en cuenta en la iluminación del cultivo de marihuana en interior es que conforme se aleja la lámpara de las plantas la intensidad de la luz se reduce enormemente, al doble de distancia llega la cuarta parte de luz. Las lámparas deben estar situadas tan cerca de las plantas como sea posible sin llegar a quemarlas. Hay que tener en cuenta que no toda la planta de cannabis se encuentra a la misma distancia de la lámpara. Las puntas de los cogollos suelen estar a 40-60 centímetros de la bombilla, pero las ramas más bajas pueden estar a 150 centímetros. Aunque las puntas estén recibiendo 200.000 lúmenes, las ramas bajas tal vez no lleguen a 10.000 por la distancia y la sombra que hacen las hojas más altas. Por esto al calcular la distancia ideal no sólo hay que tener en cuenta la distancia a las puntas de las ramas sino asegurarse de que la base recibe al menos el mínimo necesario para sobrevivir. La potencia de la lámpara marca la distancia que debe haber entre esta y las plantas de marihuana. Las lámparas de 400w se suelen colocar entre 30 y 60 centímetros por encima de las puntas de las plantas. Las de 600w entre 50 y 90 centímetros aproximadamente. Los fluorescentes y las lámparas de LEDs, como prácticamente no desprenden calor, se pueden colocar tan sólo unos pocos centímetros por encima de las plantas.

Un fotómetro permite comprobar qué intensidad de luz recibe cada punto del jardín

Un fotómetro permite comprobar qué intensidad de luz recibe cada punto del jardín.

El principal determinante de la producción máxima que se puede esperar es la cantidad de vatios de luz que se emplean en iluminar las plantas. En un cultivo de marhinuana interior en condiciones óptimas se puede llegar a producir en cada cosecha hasta un gramo de cogollo seco por cada vatio de luz empleado (es decir, 600 gramos por cosecha con una lámpara de 600w) pero en la vida real la producción suele ser más baja. Los resultados óptimos se obtienen cuando el cultivador tiene bastante experiencia, la variedad escogida es muy productiva y todo funciona a la perfección, lo normal es cosechar bastante menos, alrededor de 0,5 gramos por vatio (que equivale a 300 gramos con 600w).

Tipos de lámparas

Hay cuatro clases principales de lámparas de cultivo:

    Seis lamparas APS de 600 vatios iluminan este cuarto de nueve metros cuadrados

    Seis lamparas APS de 600 vatios iluminan este cuarto de nueve metros cuadrados.

  • APS (Alta presión de sodio).

    Son las más utilizadas pues resultan las más eficientes, las que producen más lúmenes por cada vatio de electricidad. Desprenden mucho calor. Las potencias más habituales son: 250, 400. 600 y 1000 W.

  • Las lámparas de MH tienen una luz muy blanca que resulta perfecta para la fase vegetativa pero no es adecuada para la floración

    Las lámparas de MH tienen una luz muy blanca que resulta perfecta para la fase vegetativa pero no es adecuada para la floración.

  • HM (Halogenuros metalizados).

    También son lámparas de alta presión pero producen una luz más azulada que resulta perfecta para la fase de crecimiento pero no para la floración. Son bastante eficientes, pero no tanto como las APS. Desprenden mucho calor. Las potencias más habituales son las mismas que en APS.

  • Los fluorescentes resultan muy útiles con esquejes y plantas pequeñas

    Los fluorescentes resultan muy útiles con esquejes y plantas pequeñas.

  • Fluorescentes.

    No son caros y van muy bien para enraizar esquejes o crecer plantas mientras son muy pequeñas pero la luz no penetra mucho por lo que deben situarse muy cerca de las plantas y no son adecuados para iluminar plantas grandes. Hay muchos modelos de fluorescentes clásicos y compactos con todo tipo de potencias.

  • Leds (diodos).

    El uso de lámparas de leds es todavía minoritario entre los cultivadores

    El uso de lámparas de leds es todavía minoritario entre los cultivadores.

    Sin duda serán la iluminación preferida en el futuro, pues desprenden muy poco calor y toda la luz que producen es asimilable por las plantas por lo que resultan muy eficientes. Hoy por hoy los principales inconvenientes son su elevado precio y los resultados dispares entre unos modelos y otros.

  • La mayoría de los cuartos de cultivo de interior se iluminan con lámparas de alta presión de sodio pues son las que mejor resultado dan actualmente. Las lámparas de alta presión se componen de tres partes, el balastro, la bombilla y el reflector. Hay balastros magnéticos y electrónicos. Los magnéticos son los más baratos y menos eficientes, pero tienen la ventaja de que se estropean menos y soportan mejor los altibajos en la potencia eléctrica que pueden llegar a fundir los electrónicos. Las ventajas de los electrónicos es que las bombillas duran más y se encienden mucho más rápido, alcanzan la máxima luminosidad enseguida. Además, hay modelos regulables que permiten bajar o subir la intensidad de luz producida, lo que los vuelven muy prácticos para el cultivador doméstico que puede así regular la potencia de luz en función de la fase en que estén las plantas o de la temperatura exterior, reduciendo la intensidad en días de mucho calor para que el cuarto no se caliente en exceso.

 

LámparaLúmenesLúmenes/vatioÁrea de cultivo
APS 250w27.0001100,5-1 m2
APS 400w50.0001251-1,5 m2
APS 600w90.0001501-2 m2
MH 250w23.000920,5-1 m2
MH 400w40.0001001-1,5 m2
CFL 125w9.500760,25-0,5 m2
CFL 150w12.000800,25-0,5 m2
CFL 200w15.000750,25-0,75 m2
CFL 250w18.000720,5-1 m2
Características de las lámparas de cultivo de marihuana en interior y área que pueden iluminar
APS: Alta Presión de Sodio. MH: Halogenuros Metalizados CFL: Fluorescentes compactos

Las bombillas de APS se fabrican en dos estilos, la de floración que da una luz muy amarillenta y rica en tonos rojos y la de crecimiento y floración que, aunque también es amarilla, tiene un espectro lumínico con algo más de luz azul. Aunque las bombillas de floración son más apropiadas para esta fase la ausencia de azul las vuelve muy poco adecuadas para el crecimiento pues provocan que las plantas se estiren en exceso. En ese caso se usan lámparas HM durante el crecimiento y APS en la floración. Para aquellos cultivadores que querían realizar todo el cultivo con la misma bombilla se desarrolló la versión de crecimiento y floración.

Los reflectores se colocan alrededor de la bombilla y sirven para dirigir toda la luz generada por la bombilla hacia las plantas. Hay varios tipos de reflectores, los más sencillos son sólo una plancha metálica y aunque cumplen la función de reflejar la luz no están refrigerados y todo el calor desprendido por las lámparas se dispersa por el cuarto de cultivo. En los reflectores refrigerados por aire la bombilla está encerrada dentro de un compartimento que se conecta un sistema de extracción de aire de manera para poder sacar el calor generado por la bombilla y evitar que llegue hasta las plantas. Los reflectores refrigerados son más caros y requieren montar un sistema de extracción específico para las lámparas además del de ventilación del cuarto de cultivo, pero reducen considerablemente la necesidad de refrigeración del cuarto de cultivo y facilitan mucho el control de la temperatura.

Extracción y ventilación

El extractor se sitúa en la parte alta del cultivo ya que el aire caliente sube y se acumula cerca del techo

El extractor se sitúa en la parte alta del cultivo ya que el aire caliente sube y se acumula cerca del techo.

La ventilación de un cuarto de cultivo de marihuana en interior sirve para tres propósitos: renovar el CO2 del aire, controlar la humedad ambiental y controlar la temperatura.

Las plantas consumen mucho CO2 que extraen del aire. Lo usan, junto con el agua, en la fotosíntesis. En un recinto cerrado lleno de plantas y lámparas de alta presión el CO2 se agota en poco tiempo y hay que renovarlo para que el crecimiento no se detenga. El sistema clásico de ventilación de un cuarto de cultivo se compone de un extractor situado en la parte superior de la habitación y que saca al exterior el aire caliente producido por las lámparas y un intractor de aire que suele colocarse en la parte inferior y que no es más que otro extractor, pero colocado en sentido inverso, para que introduzca aire fresco en la habitación. Si la intracción cuenta con un intractor se llama activa mientras que, si consiste en un simple agujero por el que el aire entra sin ayuda, se llama intracción pasiva.

Algunos cultivadores intentan evitar el sistema de ventilación por los ruidos que genera y para no tener que perforar un agujero en la pared exterior de la casa. Piensan que es suficiente con abrir la ventana o algo similar pero no es buena idea y nunca funciona. La única manera de evitar la extracción es sustituirla por un buen acondicionador de aire que mantenga la temperatura correcta y un generador de CO2 que renueve los niveles de este gas.

Los extractores deben tener suficiente potencia como para renovar todo el aire del cuarto de cultivo cada tres minutos. Para calcular la potencia de extracción necesaria para un cuarto de cultivo determinado basta con calcular el volumen en metros cúbicos (multiplicando las medidas del espacio de cultivo: anchura x profundidad x altura en metros) y multiplicarlo por 20. Por ejemplo, un armario de 1 x 2 x 2 m tiene un volumen de 4 m3 y requiere un extractor de 80 m3 por hora como mínimo. Es recomendable comprar un extractor más potente de la cuenta de los que tienen dos velocidades, para ponerlo normalmente a la velocidad baja y tener la otra de reserva para los días de mucho calor.

Los ventiladores mantienen en aire en movimiento y evitan la formación de puntos calientes

Los ventiladores mantienen en aire en movimiento y evitan la formación de puntos calientes.

Para evitar que el fuerte olor de la marihuana se extienda por la casa o el barrio se debe conectar un filtro de carbón activo al extractor de salida de manera que el aire atraviese el filtro (dejando en olor en él) antes de ser expulsado al exterior. El tamaño del filtro de carbón debe estar relacionado con la potencia del extractor, debe tenerse en cuenta que el filtro le hace perder algo de fuerza de extracción, una razón más por la que conviene comprar un extractor potente.

Además de renovar el aire conviene colocar uno o dos ventiladores oscilantes funcionando de manera constante dentro del cuarto para que creen una ligera brisa alrededor de las plantas. Este suave movimiento ayuda a evitar puntos calientes y fortalece las plantas además de reducir la incidencia de plagas.

Aire acondicionado

La mejor forma de controlar la temperatura en un cuarto de cultivo de marihuana interior es usando un aparato de aire acondicionado. Basta con fijar la temperatura deseada y se mantendrá estable todo el día. El inconveniente es que subirá el consumo de electricidad, pero a cambio las condiciones para las plantas serán perfectas y se podrá cultivar en cualquier época del año independientemente de la temperatura exterior.

A la hora de escoger un acondicionador de aire hay que tener en cuenta qué capacidad de refrigeración nos hace falta. En general se calcula que por cada 1000 vatios dedicados a lámparas hace falta 1500 Wh de refrigeración, pero las características concretas de cada cultivo influyen mucho en la cantidad de refrigeración que necesita. Dos tercios del calor generado por las lámparas se libera desde la bombilla mientras que el tercio restante lo emite el balastro. Sacando los balastros del cuarto de cultivo se reduce en un 30 por ciento el calor generado. Si además se emplean reflectores refrigerados por aire y se aíslan bien las paredes que reciben insolación exterior para que no trasmitan calor al cuarto, se pueden reducir las necesidades de refrigeración a la mitad. A la hora de comprar el aparato de aire acondicionado conviene escoger un modelo de una potencia ligeramente superior para tener cierto margen en los días más cálidos del verano.

La clase energética de un acondicionador de aire indica su eficiencia, cuanto mejor sea menos electricidad consumirá para producir la misma refrigeración

La clase energética de un acondicionador de aire indica su eficiencia, cuanto mejor sea menos electricidad consumirá para producir la misma refrigeración.

Los acondicionadores de aire más comunes son los portátiles y los split. Cada sistema tiene ventajas e inconvenientes que habrá que tener en cuenta a la hora de decantarse por uno u otro. Los acondicionadores portátiles suelen ser menos potentes y menos eficientes, pero tienen la ventaja de que son baratos y no necesitan instalación. Para empezar a funcionar basta con desembalarlos, enchufarlos y sacar por la ventana el tubo de salida del aire caliente. Los split son los sistemas de aire acondicionado más extendidos. Están formados por una unidad interior y otra exterior que se comunican por unos tubos llenos del gas refrigerante. Son acondicionadores de aire eficientes que pueden ser muy potentes y que hacen menos ruido que los portátiles. El principal inconveniente que tienen es que se necesita un instalador para ponerlos en marcha, algo que no suele ser un problema si el aire acondicionado se instala antes de montar el cultivo pero sí una vez que las plantas están creciendo.

La eficiencia de un acondicionador de aire viene indicada en la etiqueta energética. Hay siete clases (de la A a la G). Los acondicionadores de clase A son los más eficientes y los de clase G los menos. La etiqueta también indica la capacidad de refrigeración en kWh, el ruido que genera en db y el índice de eficiencia energética o EER, que indica cuanto frío produce por cada vatio de electricidad consumido. Según el modelo y la marca los precios de los aires acondicionados pueden variar mucho, pero es muy importante, al escoger modelo, no tener sólo en cuenta el precio del aparato sino también la eficiencia energética pues a largo plazo el modelo menos eficiente acaba saliendo más caro por su elevado consumo energético.

Combatir el calor

Efecto del calor excesivo en las puntas de las plantas que se han acercado demasiado a las bombillas

Efecto del calor excesivo en las puntas de las plantas que se han acercado demasiado a las bombillas.

Hay una serie de trucos que ayudan a reducir la temperatura dentro del armario de cultivo sin necesidad de usar un aire acondicionado. Programar las luces del cuarto de cultivo marihuana interior para que se apaguen durante el día, cuando hace más calor en el exterior, y se enciendan durante la noche, cuando las temperaturas son más frescas, es la técnica más sencilla para luchar contra el calor y poder cultivar en interior en verano sin aire acondicionado. Es normal que en verano se superen los 30 grados durante el día, pero hay muchos lugares en los que las temperaturas nocturnas son más bajas, de alrededor de 20ºC, lo que facilita mucho mantener el indoor en el rango de temperaturas óptimo. Instala un buen extractor de doble velocidad cuya velocidad más baja sea suficiente para el cuarto de cultivo en invierno y quede la velocidad más alta para el verano.

El CO2 en el cultivo

La concentración de CO2 en la atmósfera terrestre ha ido variando a lo largo del tiempo. Aunque ahora el nivel medio es de 400 ppm (partes por millón), hace millones de años el nivel era mucho más alto, de hasta 1500 ppm aunque luego fue bajando hasta 250-300 ppm, que fue el nivel que se mantuvo durante los últimos miles de años, hasta que con la Revolución Industrial las emisiones provocadas por los humanos empezaron a aumentar. En los últimos doscientos años el nivel de CO2 en la atmósfera ha crecido hasta 400 ppm a causa de la actividad humana. Pese a este ascenso, el nivel actual sigue siendo menor que el que había en el pasado y las plantas conservan la capacidad de soportar niveles de CO2 de hasta 1500 ppm, de hecho, crecen mucho más y con mayor rapidez.

Las plantas de marihuana pueden desarrollarse perfectamente en un ambiente con una concentración de CO2 de hasta 1.500 ppm, que cuadruplica la concentración actual de la atmósfera. A partir de 2.000 ppm el CO2 comienza a ser tóxico para las plantas y por encima de 4.000 ppm para las personas y animales. Aunque el cannabis puede aguantar bien hasta 1500 ppm de CO2 los mejores resultados se obtienen con una concentración de 1000 ppm. Es suficiente para estimular y acelerar el crecimiento las plantas, pero no tan alto como para estresarlas en exceso.

Controlador de CO2 que enciende y apaga el generador para mantener el nivel de CO2 prefijado.

Controlador de CO2 que enciende y apaga el generador para mantener el nivel de CO2 prefijado.

Aunque las plantas consumen mucho CO2, este nunca escasea al aire libre porque el viento lo renueva constantemente. En cambio, dentro de un cultivo de marihuana interior hay que ocuparse de mantener un nivel adecuado constante porque si baja por debajo de 300 ppm la fotosíntesis se reduce y si baja de 200 ppm se detiene. Las plantas quedan en pausa, incapaces de generar alimento sin dióxido de carbono. El nivel de dióxido de carbono en un indoor puede renovarse por medio de un sistema de ventilación que extraiga el aire viciado y pobre en CO2 y lo sustituya por aire fresco del exterior o generando CO2 para elevar la concentración sin necesidad de intercambiar aire con el exterior. Los extractores e intractores de los cuartos de cultivo tienen una doble función, sacar el aire caliente y reemplazarlo por aire fresco para que la temperatura permanezca dentro de los niveles adecuados, y mantener un suministro constante de CO2 para que las plantas no paren de crecer.

El CO2 es más pesado que el aire y, si no se hace nada por evitarlo, cae naturalmente al suelo del cuarto de cultivo, lejos del alcance de las plantas. Hay dos maneras sencillas de contrarrestar esto: la primera consiste en liberar en CO2 por encima de las plantas de manera que caiga sobre ellas, la segunda utiliza un ventilador de suelo apuntando hacia el techo para que dirija el dióxido de carbono hacia las plantas.

En un cuarto de cultivo con una concentración de CO2 de 400ppm la temperatura ideal para el desarrollo de la marihuana es de 22-25ºC. En cambio, cuando la concentración alcanza las 1000 ppm las plantas requieren mayor temperatura para poder acelerar su metabolismo, entre 27 y 29ºC. Esta peculiaridad resulta muy útil para quien quiere cultivar en interior durante el verano pues reduce considerablemente las necesidades de refrigeración. Hace falta mucha menos potencia de aire acondicionado para mantener un indoor a 29ºC que a 22ºC.

Las plantas sólo aprovechan una alta concentración de CO2 durante las horas de día, cuando realizan las fotosíntesis. Durante la noche no les hace falta, por eso la mayoría de controladores que miden el nivel de CO2 en el aire y encienden o apagan el generador cuando es necesario cuentan con una célula fotoeléctrica que se cierra cuando se apagan las luces.

Sistemas para producir CO2

Generador de CO2 a gas butano

Generador de CO2 a gas butano.

  • Comprarlo en bombonas a presión y liberarlo en el cuarto de cultivo indoor. Hace falta un regulador que mida el nivel en el aire y deje salir el necesario para mantener la concentración deseada. Es el mejor sistema para armarios de cultivo pequeños.
  • Fabricarlo con un generador de CO2 que queme gas butano. Permite generar mucho CO2 por lo que resulta el sistema adecuado para grandes cultivos. Tiene el inconveniente de generar también calor y humedad.
  • Hay sistemas que funcionan fermentando azúcares por medio de levaduras, descomponiendo materia orgánica con hongos o a través de procesos químicos como combinar bicarbonato y vinagre, pero no es fácil controlar la cantidad de gas producido o liberado por lo que son sistemas que sirven para elevar un poco la cantidad de CO2 en el cultivo, pero sigue siendo necesario usar un extractor para renovar periódicamente el aire.

Seguridad

En un cultivo de interior hay dos elementos que combinan mal: la electricidad y el agua. Cualquier combinación entre las lámparas, los riegos, las bombas de agua o los ventiladores puede generar un desastre. Incendiar la casa, electrocutar al cultivador o inundar al vecino son sólo algunas de las catástrofes que pueden suceder pero que se pueden evitar tomando ciertas medidas de seguridad. El agua y la electricidad son los dos puntos más importantes. En la medida de lo posible hay que diseñar el cuarto de cultivo de marihuana interior para minimizar los riesgos y evitar catástrofes.

Hay que instaurar medidas y sistemas de seguridad para reducir el impacto y las consecuencias de lo que pudiera suceder.

La electricidad es la principal fuente de riesgo pues una descarga eléctrica en una instalación mal montada y sin las medidas de seguridad adecuadas, puede llegar a matar a una persona.

Forrar el suelo con plástico es una medida de seguridad que impide que haya filtraciones al piso de abajo si hay un accidente con el agua de riego

Forrar el suelo con plástico es una medida de seguridad que impide que haya filtraciones al piso de abajo si hay un accidente con el agua de riego.

Una norma básica durante el montaje del indoor es desenchufar siempre los aparatos antes de manipularlos y si se va a trabajar sobre la instalación eléctrica hay que cortar siempre la corriente. Es esencial diseñar y dimensionar bien la instalación para que aguante la potencia necesaria. Cuanto mayor es el calibre del cable mayor es la potencia eléctrica que puede transportar. Más vale no sobrecargar los cables y usar cables de un calibre algo mayor del estrictamente necesario, aunque la instalación se encarezca un poco.

Todas las instalaciones eléctricas deben contar con dos interruptores de seguridad: un magnetotérmico y un diferencial. El interruptor magnetotérmico es un dispositivo capaz de interrumpir la corriente eléctrica en un circuito cuando esta sobrepasa un valor máximo. Sirven para proteger la instalación de sobrecargas y cortocircuitos. El interruptor diferencial es un dispositivo que protege a las personas en caso de descarga eléctrica directa o indirecta. La descarga directa se produce cuando tocamos una parte activa de la instalación, como al meter los dedos en un enchufe. La descarga directa es la que sucede cuando tocamos algún aparato que a su vez toque un cable pelado, por ejemplo. Para que el interruptor diferencial brinde su máxima protección es necesario que el circuito tenga también toma de tierra. La toma de tierra se utiliza para llevar a tierra cualquier derivación indebida de la corriente eléctrica a los aparatos que puedan estar en contacto con las personas. Las instalaciones eléctricas domesticas modernas siempre llevan toma de tierra, pero si se monta una instalación especial para el cultivo en un lugar que no disponga de toma de tierra es esencial no olvidarse de poner una toma de tierra. Si no hay toma de tierra y tocamos cualquier superficie metálica que tenga tensión porque esté en contacto con un cable pelado podemos electrocutarnos.

El agua tiene una gran capacidad para encontrar un camino de salida, se filtra a través de suelo y mancha el techo del vecino de abajo, pasa por las rendijas que hay bajo las puertas y cae por las escaleras. Ante una fuga de agua el primer paso debe ser siempre desconectar la corriente eléctrica por si hubiera habida una derivación de tensión eléctrica al agua. Una de las mejores medidas de seguridad para evitar problemas es forrar el suelo del cuarto de cultivo con un plástico para formar una especie de piscina que recoja el agua en caso de fuga e impida que se filtre a través del suelo. Hay que fijar los bordes del plástico en la pared, a una altura de al menos diez centímetros.

Para que un cultivo de interior sea productivo debe estar bastante lleno, al menos al final de la floración

Para que un cultivo de interior sea productivo debe estar bastante lleno, al menos al final de la floración.

El agua y la electricidad deben estar separadas, lo mejor es llevar toda la instalación eléctrica por arriba y la instalación de riego por abajo. De esta forma, en caso de fuga de agua no se mojan las lámparas, ni los enchufes, ni los cables.

Es muy recomendable tener un extintor en el cuarto de cultivo. Hay extintores distintos para cada tipo de incendio. Los más habituales son los extintores de polvo que sirven para apagar casi todos los tipos de fuego y no conducen la electricidad. Los extintores de CO2 también sirven y tienen la ventaja de no dejar residuo tras su utilización por lo que se suelen emplear en habitaciones con aparatos delicados que podrían estropearse con los extintores de polvo.