Fertilizantes para tu cultivo de marihuana

Cuando las plantas de marihuana están bien alimentadas muestran un bonito e intenso color verde
Cuando las plantas de marihuana están bien alimentadas muestran un bonito e intenso color verde.

Aparte de la luz, el agua y el dióxido de carbono (CO2), la marihuana requiere gran cantidad de tres macroelementos o nutrientes primarios: nitrógeno, fósforo y potasio. Necesita, además, cantidades medias de tres nutrientes secundarios: calcio, azufre y magnesio. La lista se completa con los ocho microelementos o micronutrientes (hierro, manganeso, zinc, boro, molibdeno, cobre, cloro y cobalto), de los que sólo necesita cantidades mínimas.

El decoloramiento anormal de las hojas indica una carencia de nutrientes
El decoloramiento anormal de las hojas indica una carencia de nutrientes.

Si las plantas de marihuana crecen en un suelo muy fértil podrán encontrar todos los nutrientes que necesitan simplemente extendiendo su sistema radicular, pero si viven en un terreno pobre o confinadas en una maceta necesitarán que el cultivador les proporcione los nutrientes en forma de abono. En el cultivo de marihuana se suelen usar dos tipos de abono, el de crecimiento y el de floración.

El fertilizante de crecimiento se emplea desde la germinación hasta que empiezan a florecer de las plantas. Mientras las plantas son pequeñas hay que usarlo en dosis bajas para no quemar las raíces que se pueden ir incrementando conforme aumentan de tamaño. Un uso excesivo de abonos de crecimiento genera plantas muy grandes, pero con unos tejidos muy débiles y blandos que atraen a las plagas.

En igualdad de condiciones unas plantas tienen carencias y otras no
En igualdad de condiciones unas plantas tienen carencias y otras no.

En las tres o cuatro primeras semanas de la floración, cuando las plantas de marihuana crecen mucho además de brotar flores, es recomendable ir alternando ambos abonos o usar una fórmula de principio de floración que tenga nitrógeno además de fósforo. Desde la cuarta semana se usa solo el fertilizante de floración que promueve la formación de flores. El aroma y el sabor del producto final mejora considerablemente si se riegan las plantas sólo con agua durante las últimas dos semanas.

Cuando a una planta de marihuana le falta algún nutriente muestra síntomas de carencias y crece con problemas. Según el nutriente que falte los problemas serán más o menos graves y afectarán en uno u otro momento de la vida de la planta. Por ejemplo, la falta de nitrógeno afecta al crecimiento mientras que la carencia de fósforo impide un normal desarrollo de la floración.

Las carencias más comunes son de nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio y hierro. El resto de los elementos falta muy rara vez. Muchas carencias están provocadas por un exceso de sales en la tierra o un ph demasiado alto o demasiado bajo.

Nutrientes primarios

El frío nocturno ha provocado una carencia de potasio en esta planta de marihuana de primavera potenciando sus tonos morados naturales

El frío nocturno ha provocado una carencia de potasio en esta planta de marihuana de primavera potenciando sus tonos morados naturales.

  • Nitrógeno (N): El nitrógeno es el elemento que se necesita en mayor cantidad. Lo utiliza en el crecimiento de hojas y tallos y para la síntesis de clorofila y cannabinoides. El nitrógeno es importante en la fase de crecimiento vegetativo de la planta. La falta de nitrógeno se percibe primero en las hojas más viejas que adquieren un color verde claro o amarillo cuando el nitrógeno que contienen es transportado a las hojas nuevas. Las plantas deficientes en nitrógeno suelen tener hojas pequeñas, crecer lentamente y ser poco frondosas.
  • Fósforo (P): El fósforo se utiliza en las flores, raíces y en la transferencia de la energía solar a compuestos químicos. Es necesario al principio del crecimiento y en la floración. Acelera la floración y produce flores grandes y cogollos densos. Las deficiencias de fósforo se observan primero en las hojas más viejas que adquieren un tono verde oscuro casi azulado. El crecimiento se detiene y aparece necrosis en las hojas en forma de puntos negros. Los cogollos se quedan pequeños, las hojas se retuercen. Pueden enrojecer los tallos y peciolos.
  • Potasio (K): La respiración, el sistema enzimático y la producción de proteínas y clorofila requieren potasio. También es importante para mantener la presión de agua interna que contribuye a mantener la planta de marihuana erguida. La falta de potasio provoca debilidad en los tallos y marchitamiento. Entre los síntomas de una carencia veremos amarilleamiento y aparición de zonas de tejido muerto (necrosis) en las puntas, bordes y entre las venas de las hojas más viejas. La deficiencia en potasio es más común en las tierras con un pH ácido. Una forma fácil de añadir potasio a una planta que crezca en el suelo es mezclar un puñado de ceniza de madera con la tierra.

Nutrientes secundarios

  • Calcio (Ca): El calcio es necesario para construir las paredes celulares y en el proceso de división celular. También contribuye a evitar la acumulación de elementos tóxicos y facilita la absorción de nutrientes equilibrando el ph de la tierra. Las deficiencias se corrigen añadiendo cal a la tierra un tiempo antes de plantar.
  • Azufre (S): El azufre ayuda a regular el metabolismo y forma parte de vitaminas, aminoácidos y proteínas. No suelen darse muchas deficiencias de azufre pero cuando falta las hojas nuevas adquieren un tono verde brillante y las puntas se tuercen, pero sin aparecer puntos de necrosis. Después, toda la planta de marihuana palidece y el verde claro se va convirtiendo en amarillo intenso. Se corrige añadiendo sales de Epson (MgSO4) en la proporción de una cucharada para cuatro litros de agua.
  • Magnesio (Mg): El magnesio es imprescindible para sintetizar clorofila pues el átomo central de la molécula es de magnesio. También se emplea en la síntesis de hidratos de carbono. Su deficiencia es frecuente especialmente en macetas pues no todos los abonos lo incluyen. Si falta, aparecen en las hojas zonas amarillentas entre los nervios que pueden acabar en zonas secas de color marrón óxido. Las puntas de las hojas de la planta de marihuana se pueden retorcer hacia arriba y necrosarse. Las sales de Epson son la solución más práctica a la misma dosis que para la carencia de azufre.

Microelementos

La deficiencia de hierro es la razón más frecuente del amarilleamiento de las hojas jóvenes
La deficiencia de hierro es la razón más frecuente del amarilleamiento de las hojas jóvenes.
  • Hierro (Fe): Sin hierro cesa la formación de clorofila, las hojas más jóvenes se vuelven amarillas y los nervios permanecen verdes. Se parece a una deficiencia de magnesio salvo que la deficiencia de hierro no afecta a las hojas bajas. Las deficiencias de hierro tienen, en muchas ocasiones, su causa en un pH excesivamente alto pues este elemento se insolubiliza en ambientes alcalinos. Se corrige añadiendo un suplemento de hierro quelatado, que es un tipo de hierro que sigue estando disponible para las plantas incluso en un ambiente de pH alto.
  • Manganeso (Mn): El manganeso es importante para la fotosíntesis. Las carencias son poco frecuentes, las hojas amarillean y se necrosan entre las nervaduras. Comienza en las hojas jóvenes y después se extiende a toda la planta.
  • Zinc (Zn): La falta de zinc provoca hojas enanas y de bordes distorsionados. El crecimiento nuevo aparece retorcido y las ramas nacen muy juntas con una distancia internodal muy corta.
  • Boro (B): El boro es necesario, pero no se sabe demasiado bien para qué. Como requiere muy poca cantidad no suele faltar, pero si lo hace las hojas se ponen grises o marrones. Se puede corregir regando con ácido bórico disuelto en agua (media cucharadita de café en 4 litros de agua).
  • Molibdeno (Mo): El molibdeno le sirve a la planta para transformar el nitrógeno y forma parte de algunas encimas. La planta necesita menos cantidad de molibdeno que de cualquier otro elemento, solo el 0,00001% de su peso. Aun así, las deficiencias son comunes. Las hojas centrales de la planta palidecen y luego amarillean. Estos síntomas se extienden a los nuevos brotes que crecen retorcidos y deformados. Los primeros síntomas son similares a los de una deficiencia de nitrógeno pero si se añade nitrógeno, aunque los síntomas remitirán durante unas semanas, volverán más adelante.
  • Cobre (Cu): La marihuana usa el cobre en la transferencia de cargas eléctricas que realiza la planta para absorber agua y nutrientes. Forma parte de algunas encimas e interviene en la regulación del contenido de agua de la planta. Cuando hay una insuficiencia de cobre las hojas jóvenes se marchitan y los bordes se curvan hacia abajo. Se mueren las puntas o los bordes de las hojas. La planta aparece marchita.
  • Cloro (Cl): Ya que la mayoría usa agua clorada, este elemento no suele ser deficiente casi nunca.
  • Cobalto (Co): No es habitual encontrar deficiencias de este elemento en las plantas.

Raíces y nutrientes

Aún en macetas y con más de dos metros de altura, si las plantas están bien nutridas no deben mostrar carencias
Aún en macetas y con más de dos metros de altura, si las plantas están bien nutridas no deben mostrar carencias.

Las raíces de las plantas de marihuana son las encargadas de absorber los nutrientes que aportan los abonos y fertilizantes y el agua. Si el sistema radicular está enfermo o poco desarrollado da igual qué abonos se usen, no servirán de nada. La clave para tener éxito en un cultivo es mantener un sistema de raíces sano y fuerte.

Las raíces necesitan agua, pero también aire. Si la tierra permanece siempre húmeda las raíces de la planta de marihuana se empiezan a ahogar por falta de oxígeno y se acaban pudriendo. Es muy importante que la tierra de las plantas pase por fases húmedas y secas para que las raíces se mantengan sanas. No hay que volver a regar las planta hasta que el sustrato está bastante seco, pero antes de que las hojas se empiecen a marchitar.

A las raíces de la marihuana les gusta un sustrato suelto, aireado, que drene bien y tenga buena capacidad de retención de agua. Se puede aumentar la aireación y el drenaje del sustrato mezclándolo con perlita o arlita.

Tipos de abono

Orgánico o químico

Según el origen de los nutrientes se pueden dividir los abonos en dos grandes clases: abonos orgánicos y abonos de síntesis química.

Los abonos orgánicos se producen con materias primas de origen vegetal o animal que son sometidas a distintos procesos de fermentación o descomposición con el fin de liberar los nutrientes que contienen y volverlos disponibles para las raíces de las plantas. Los abonos orgánicos tienen la ventaja de que, además de los elementos minerales, también aportan materia orgánica al sustrato que contribuye a potenciar la fertilidad del suelo, potenciando el desarrollo de los microorganismos que viven en él e incrementando la capacidad de absorción de agua de la tierra.

Los abonos químicos se elaboran a partir de sales minerales purificadas o sintetizadas en laboratorio. Son abonos muy concentrados y prácticos de utilizar que además se absorben inmediatamente pero no aportan materia orgánica ni contribuyen a mejorar la fertilidad del suelo.

Los fertilizantes químicos se utilizan mucho por su comodidad, pero tienen numerosos inconvenientes. Mientras que el abono de síntesis tan solo aporta nutrientes listos para absorber, el abono orgánico también mejora la fertilidad del suelo sin ser perjudicial para el ecosistema. Los abonos minerales, especialmente los nitratos, se filtran al subsuelo y se acumulan en los acuíferos subterráneos envenenando las aguas. El uso abusivo de abonos minerales que se lleva a cabo en la agricultura actual ha elevado los niveles de nitratos en los acuíferos de grandes zonas del país muy por encima de los límites seguros para el consumo humano.

Los nutrientes atrapados en la materia orgánica se mantienen protegidos por esta y no se pierden arrastrados por la lluvia o degradados por el sol. En cambio, los elementos minerales en su forma más simple permanecen muy poco tiempo disponibles para las plantas por lo que gran parte de los nutrientes aportados por los abonos químicos nunca llegan a ser utilizados por las plantas.

Sólido o líquido

Tanto los fertilizantes químicos como los orgánicos se pueden encontrar en forma sólida o en líquido. Los químicos pueden venir en polvo o en gránulos, ambos para esparcir sobre el suelo o para mezclar con el sustrato a la hora de llenar con él las macetas. Los fertilizantes químicos sólidos suelen ser de liberación lenta, es decir, no todos los nutrientes están disponibles para las plantas a la vez. De este modo, se reduce el riesgo de quemar las raíces de la planta de marihuana por una sobrefertilización y se reduce el número de aplicaciones necesarias ya que el abono va liberando nutrientes a lo largo de varias semanas o meses.

En el caso de los nutrientes orgánicos naturales los productos sólidos más habituales son el compost, el estiércol de distintos animales y el lombricompost (que es el resultado de pasar la materia orgánica a través del sistema digestivo de lombrices rojas). Al igual que los fertilizantes químicos sólidos también liberan nutrientes lentamente pero además alimentan los microorganismos del suelo y mejoran la capacidad de la tierra de retener agua y nutrientes.

Los fertilizantes líquidos, por su parte, se diluyen en el agua de riego y se aplican directamente al suelo. Gracias a estar disueltos en agua penetran rápidamente hasta las raíces que pueden absorber los nutrientes inmediatamente.

Por lo general, las plantaciones en el suelo se prestan más al uso de abonos sólidos por la ventaja de que se requieren muchas menos aplicaciones y que permiten regar las plantas directamente con agua sin perder tiempo en preparar una solución nutritiva. Por su parte, las macetas, con su escaso contenido de tierra, resultan mucho más adecuadas para la fertilización frecuente con abonos líquidos.

Trucos para potenciar el efecto de los abonos

  • No superes las dosis de abono indicadas por el fabricante, no es necesario. De hecho, a menudo los cultivadores no muy experimentados logran mejores resultados con dosis algo más bajas.
  • Oxigenala solución nutriente con un burbujeador de acuario durante varias horas antes de regar y verás cómo absorben más nutrientes.
  • Añade un producto con enzimas a la solución nutriente para que ayude a mantener el sistema de raíces en buen estado.
  • Aplica microorganismos beneficiosos varias veces a lo largo del cultivo, las plantas estarán más sanas y aprovecharán mejor los abonos.
  • Mantén frescas las raíces sombreando las macetas o esparciendo una capa de mulch sobre la tierra, se puede emplear paja, hierba seca, compost, o cualquier otro material que impida que los rayos de sol den directamente sobre la tierra, calentándola.
  • En cultivos en macetas conviene lavar la tierra al menos un par de veces durante el ciclo, si la tierra es menos salina las raíces absorben más fácilmente los nutrientes.
  • No abones las plantas durante las dos últimas semanas antes de la cosecha y deja que aprovechen lo que hayan acumulado como reservas.