Recetas con cáñamo: Hummus

No hay nada mejor que prepararnos nuestros propios platos con ingredientes de buena calidad. Hoy en día la rutina diaria nos exige un ritmo de vida que muchas veces es contraproducente para todos aquellos que nos gusta cuidar nuestra alimentación o simplemente disfrutamos de la buena comida. Solemos optar por la rapidez que nos ofrecen productos comprados y envasados.

Las semillas de cáñamo son una fuente natural de propiedades nutritivas, ácidos grasos, vitaminas, proteínas y minerales, por lo que se deberían considerar como fundamentales para la dieta humana, aunque indudablemente la ilegalidad en algunas partes del mundo de la planta de cannabis ha contribuido a su poca fama en aspectos como la nutrición.

Se pueden encontrar semillas de cáñamo en herbolarios y tiendas de nutrición pero es más complicado en algunos casos.

Además de la aportación nutricional, estas semillas pueden incluirse en un montón de recetas para implementar en nuestro día a día. Por ejemplo, hummus casero con cáñamo.

El hummus es rico en proteínas, contiene altas dosis de minerales como hierro, fósforo, potasio, calcio y magnesio así como, vitamina B, niacina, ácido fólico, tiamina y riboflavina.

Gracias a los minerales del garbanzo, el hummus se convierte en un alimento ideal en caso de hipertensión arterial, litiasis renal y puede resultar beneficioso para eliminar ácido úrico gracias a su efecto diurético. El alto contenido proteico y bajo en grasa, así como el contenido de fibra, de los garbanzos hace que contribuya a regular los niveles de colesterol.

También destaca por las cantidades de hidratos de carbono saludables y de absorción lenta, que aportan energía para mantenernos activos por más tiempo pero con unos niveles de azúcar en sangre muy controlados.

¡Con hummus de garbanzos y semillas de cáñamo podemos conseguir un aperitivo muy sano!

Lo primero que vamos a hacer es dejar los garbanzos en remojo la noche anterior (utilizaremos el doble de su volumen en agua), – también se pueden utilizar garbanzos ya cocidos de compra pero, para un resultado de chef, te recomendamos hacerlo en casa.

Al día siguiente, cocínalos en una olla a fuego fuerte con un poco de bicarbonato durante tres minutos, añade litro y medio de agua y llévalo a ebullición entre 20 y 40 minutos, depende de tu cocina; lo importante es que queden muy tiernos y seas capaz de aplastarlos con el dedo.

– TIP: Durante la cocción retiraremos, con ayuda de una espumadera, la espuma y las pieles que estén por encima.

Escurrimos muy bien y trituramos una taza y media de los garbanzos con la ayuda de un procesador de alimentos, batidora, incluso podemos hacerlo con un mortero.

Una vez tengamos un puré fino, añadimos unas dos cucharadas de tahini.

– El tahini es una pasta de sésamo que puede comprarse hecha en supermercados o hacer de manera muy sencilla. Dos partes de semillas de sésamo (ajonjolí), cuatro partes de líquido (agua, aceite de semillas o de oliva) y una pizca de sal.

Si realizamos el tahini en casa es el momento de implementar un cuarto de taza de semillas de cáñamo (con o sin cáscara) y así incluirlas en la pasta. Si optamos por comprarlo, trituraremos las semillas de cáñamo previamente en un mortero y las añadiremos a la batidora o procesador.

A esta mezcla le añadimos un tercio de taza de zumo de limón, un diente de ajo, una cucharadita de pimentón ahumado – opcional pero recomendable – y sal al gusto.

Seguimos mezclando en la batidora hasta que quede una mezcla homogénea y echamos 100ml de agua helada poco a poco, hasta que nuestra mezcla adquiera la textura cremosa deseada.

Antes de servir hay que dejarlo reposar 30 minutos para degustar bien todos los sabores.

Bon appetite!

 

Texto: @desayunoconweed